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martes, 11 de enero de 2011

Políticos defensores de la vida realizarán encuentro mundial en Argentina

La capital argentina será sede del 3° Encuentro Internacional de Acción Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia que busca intercambiar experiencias e ideas para trabajar en forma más efectiva a favor de la vida.
En el evento, que se realizará el 3 y 4 de febrero, se abordarán temas como "La familia y la vida en la ideología de género" y "El papel de la familia y de la solidaridad social".
Participarán como ponentes importantes políticos y especialistas en la defensa de la vida, como el eurodiputado portugués José Ribeiro e Castro, el médico y ex ministro de Salud peruano Luis Solari de la Fuente, el diputado italiano Luca Volonté, entre otros.
Durante el evento, el diputado español Angel Pintado Barbanoj asumirá la presidencia de Acción Mundial, sucediendo a la senadora argentina Liliana Negre de Alonso, quien pasará a ocupar el cargo de Presidenta Honoraria.
La Acción Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia tiene entre sus objetivos "respetar y hacer respetar toda vida humana, desde la concepción hasta su muerte natural" y "rechazar todo proyecto de ley que acepte o suponga cualquier tipo de práctica abortiva".
Más información: http://www.accionmundial.org/  y encuentroaccion2011@gmail.com
fuente: ACI Prensa

miércoles, 21 de julio de 2010

MANZUR NIEGA HABER FIRMADO RESOLUCIÓN SOBRE ABORTO


En una escueta “Aclaración a los medios de comunicación” publicada hoy, el Ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, aclara que “no ha firmado resolución alguna respecto de la Guía Técnica para la Atención Integral de los Abortos No Punibles”.Aún así las directivas redactadas en el 2007 durante la gestión de Ginés González García -invocadas en múltiples oportunidades por Paula Ferro, coordinadora del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable- deberían ser expresamente desautorizadas.Sobre la Guía Técnica para la Atención Integral de los Abortos No Punibles se puede ver Notivida 490, del 6/02/2008.
fuente: NOTIVIDA

jueves, 24 de junio de 2010

Derecho al aborto: hoy hay un foro en la Legislatura

Hoy 24 de Junio, a las 18, se realiza un foro, en la Legislatura mendocina, sobre el asesinato de seres humanos en el seno materno. El Lobby abortista argentino a full
Los panelistas serán Mariana Carbajal, periodista de Página 12 y autora del libro "El aborto en debate. Aportes para una discusión pendiente"; Sara Papa (ginecóloga, directora del hospital de la UNCuyo) y Alejandra Ciriza (de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal).
Organizan el diputado Néstor Piedrafita y la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal en Mendoza.

sábado, 13 de marzo de 2010

SINDROME POST ABORTO

Es una entidad reconocida con repercusiones psico-emocionales muy graves en la mujer que cumple con los criterios diagnósticos internacionales de trastornos psiquiatricos DSM-IV y CIE-10 de Trastornos por Estrés Postraumático, en cuyo caso el síndrome se incluiría entre las reacciones a estrés grave.
Dicho síndrome ha sido estudiado -dada la evidencia de secuelas que produce- en diversos países: EE.UU, Canadá, Finlandia, Suiza, Inglaterra etc., siendo cada vez más reconocido como entidad propia. Incluso es reconocida su existencia entre organismos internacionales que promueven el aborto, como puede ser la Federación de Planificación familiar (Planned Parenthood), el mayor promotor de abortos de EE.UU.

¿Qué lo desencadena?
El aborto provocado es la pérdida de forma voluntaria de un hijo, el problema es que cuando una mujer aborta no está dando a ese hijo la dimensión de persona que tiene, por tanto se está negando a sí misma el sentir pena y dolor por la muerte de un ser querido, a la vez que mitiga sus sentimientos de culpa con autojustificaciones del tipo : -“Solo era un puñado de células”, que lo único que consigue es aplazar el luto por esa pérdida (que tarde o temprano tendrá que hacer) y calmar la culpa que tarde o temprano sentirá. Toda esta negación da lugar a lo que conocemos como SINDROME POST ABORTO.
¿Cuáles son algunos de los síntomas?
-Negación, ira, culpa.
-Incapacidad de tener relaciones en la sociedad.
-Depresión.
-Ansiedad
-Incapacidad de perdonarse a uno mismo o a otros.
-Pesadillas que se repiten.
-Autocastigo
-Relaciones rotas.
-Negación de la pena y la aflicción por el niño abortado.
-Pena y aflicción por la pérdida del niño que sienten los padres, los abuelos, los niños, otros miembros de la familia u otras personas.
-Trastornos alimenticios: anorexia, bulimia.
-Preocupación por la muerte o en el aniversario del aborto.
-Pensamientos o tendencias suicidas.
Estos síntomas pueden sufrirlos tanto hombres y mujeres que han perdido un niño debido a un aborto como los niños y abuelos que han perdido a un hermano o a un nieto a través del aborto.
Testimonios como los que se citan a continuación ponen de manifiesto la tortura psicologica a la que se enfrenta una mujer después de abortar:
Cuando sostengo al bebé de un amigo, lo sufro todo otra vez. Siento gran tristeza porque el mundo nunca conocerá a los dos hijos que aborté.” - Linda Marie.
Cuando se llevaron el bote con los resto de mi hijo sentí que me arrancaban la vida”. – Esperanza Puente, portavoz de Red Madre
Físicamente no tuve problemas con mi aborto, pero emocionalmente viví un infierno que continúa conmigo diariamente.” - Terri Fangman.
Me dijeron que esa era la mejor decisión. Pero no me hablaron sobre el vacío emocional y físico que iba a sentir y que me destruiría para siempre. ¿Qué puedo hacer con el dolor que siento?” - Nereida Ortiz.

Silenciados los trastornos post-aborto en la psiquis de la mujer
ROMA, martes, 2 octubre 2007 (ZENIT.org).- Dada la extrema frecuencia del aborto «legal» –26 millones al año en el mundo–, es sorprendente que «todavía hoy no se tomen adecuadamente en consideración los efectos que la “interrupción voluntaria del embarazo” [IVE] determina en la psiquis de la mujer».
Es la alerta de dos especialistas, el profesor Tonino Cantelmi –psiquiatra y psicoterapeuta- y Cristina Carace –psicóloga clínica–, en una intervención enviada a Zenit acerca del síndrome post-aborto.
Autores de publicaciones sobre la materia y responsables del Centro para el Tratamiento del Síndrome Post-aborto –con sede en Roma–, los dos advierten de que cada vez se está evidenciando más –científicamente— la repercusión aborto en la aparición de trastornos psicológicos.
Los efectos psicológicos del aborto «son extremadamente variables y no parecen estar determinados por la educación recibida o por el credo religioso», apuntan.
«La reacción psicológica al aborto espontáneo y al aborto voluntario es distinta»; está relacionada –aclaran— con las características de cada uno de estos sucesos: «el aborto espontáneo es un evento imprevisto e involuntario, mientras que la IVE [aborto provocado interrumpiendo el desarrollo del embrión o del feto y extrayéndolo del útero materno] contempla la responsabilidad consciente de la madre».
Decisión irreversible en plena vulnerabilidad de madre e hijo
«El embarazo es un momento extremadamente delicado en la vida de una mujer», caracterizado «por una vivencia psíquica y emocional muy particular, pues desde el momento de la concepción se verifican en la mujer una serie de cambios no sólo físicos, sino sobre todo psicológicos», recuerdan Cantelmi y Carace.
Y es que «convertirse en madre presupone una adecuación de la propia identidad en el paso del papel de hija al de madre», un proceso que «comienza con la concepción» y que tienen muchos momentos de «gratificación y entusiasmo», pero «inevitablemente también de sentimientos de angustia».
En conjunto, en la futura madre ello indica «mayor necesidad de seguridad y de afecto para poder trabajar la ansiedad que acompaña este proceso transformador que lleva a la mujer a abandonar una condición conocida para afrontar otra completamente nueva», apuntan los especialistas. También de lo anterior se deduce el impacto y la crisis que puede representar en la vida de una mujer descubrir que se espera un niño «cuando esto sucede en condiciones poco favorables», añaden psiquiatra y psicóloga.
«El vínculo madre-feto comienza inmediatamente después de la concepción también en las mujeres que proyectan abortar –recalcan–, en cuanto que los procesos psicológicos sustantivos a esta relación precoz son inconscientes y van más allá del control consciente de la madre».
Así, «una mujer, frente a la elección de llevar a término o no el embarazo, vive sentimientos ambivalentes y extremadamente dolorosos que la dejan muy vulnerable a cualquier influencia, tanto interna como externa», subrayan.
«La fragilidad psicológica en la que se encuentra, de hecho, la lleva a tener menos confianza en aquello que piensa y en la capacidad de lograr tomar la decisión adecuada; por esto se verifican, con demasiada frecuencia –constatan–, situaciones en las que padres, compañeros, amigos, personal sanitario u otras figuras significativas pueden tener una grandísima influencia en la decisión final».
Así que, «pensando que abortar puede ayudarle a sentirse mejor» o puede contribuir «a volver a poner las cosas en su sitio», la mujer «se puede encontrar con que toma una decisión que no se corresponde a una elección consciente y que sucesivamente puede provocar graves sentimientos de arrepentimiento», explican.

El «día después» del aborto voluntario
Ambos especialistas concuerdan en que, inmediatamente después del aborto, la mujer puede experimentar una reducción de los niveles de ansiedad, pues decae el elemento ansiógeno constituido por un embarazo indeseado; pero sucesivamente «muchísimas mujeres viven una ansiedad mayor, presentando trastorno de estrés post-traumático, depresión y mayor riesgo de suicidio y abuso de sustancias».
«Estos trastornos se deben a un profundo sufrimiento que atenaza a la mujer que ha abortado voluntariamente y pueden manifestarse también bastante tiempo después del aborto, para luego durar a veces varios años», confirman. El rasgo traumático del aborto voluntario procede del hecho –puntualizan– de que «cuando la mujer descubre que espera un niño no lo considera sólo un “embrión” o un “montón de células”, sino el propio hijo, un ser humano pequeño e indefenso que está creciendo dentro de su propio cuerpo, de forma que abortar significa permitir que se mate de manera voluntaria el propio niño».
Un porcentaje considerable de mujeres que han abortado desarrolla el trastorno de estrés postraumático, cuyos síntomas son «recuerdos desagradables, recurrentes e intrusivos de la IVE que se manifiestan en imágenes, pensamientos o percepciones; sueños desagradables y recurrentes del suceso; sensación de revivir la experiencia del aborto a través de ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos en los que a través del “flashback” resurge el recuerdo; malestar psicológico intenso a la exposición de factores desencadenantes internos o externos que simbolizan o se asemejan a algún aspecto del evento traumático, como el contacto con recién nacidos, mujeres embarazadas, volver al lugar donde se practicó la IVE o someterse a una exploración ginecológica; evitación persistente de todo estímulo que pueda asociarse con el aborto», enumeran los especialistas.
Ya se empiezan a definir estos trastornos como «síndrome post-aborto» –subrayan–, que muy frecuentemente además «evoluciona en una vivencia de dolor y temor que determina cambios en el comportamiento sexual, depresión, incremento o inicio de consumo de alcohol u otras drogas, cambios del comportamiento en la alimentación, trastornos somáticos, aislamiento social, trastornos de ansiedad, pérdida de autoestima, ideación suicida e intentos de suicidio».«Todos estos trastornos pueden manifestarse también varios meses después de la intervención, en el aniversario de la IVE o en el del hipotético nacimiento del niño», sin olvidar que las mujeres que han abortado anteriormente «pueden seguir teniendo sentimientos de culpa o depresión ligados a tal aborto, incluso durante los embarazos sucesivos», advierten el profesor Cantelmi y la psicóloga Carace.

Actitud: Jóvenes Pro Vida

jueves, 21 de mayo de 2009

El caso de la chica violada en Viedma reaviva el debate sobre el aborto no punible

SAN CARLOS DE BARILOCHE.- La justicia rionegrina autorizó a una adolescente de 13 años de la ciudad de Viedma a interrumpir su embarazo gestado (aborto) producto de un abuso sexual perpetrado por la pareja de su abuela.
El fallo de la Cámara del Crimen Sala B de Viedma responde a una acción de amparo presentada por los padres de la menor quienes solicitaron autorización para que en el hospital local "Artémides Zatti" se practique la interrupción de un embarazo (aborto) de doce semanas de gestación.
El tribunal con el voto de los jueces Jorge Bustamante y Pablo Estrabou, y la disidencia de Francisco Cerdera, ordenó que el aborto debe concretarse en el hospital público donde un grupo de médicos no presentó la objeción de conciencia bajo la órbita del director Gonzalo Toundaian.
Además se exige que "deberán disponerse las medidas necesarias para la conservación de las pruebas para los estudios de histocompatibilidad" y notificar al juez de Instrucción que investiga el abuso sufrido por la niña.
La pericias psicológicas a la niña abusada establecen que se encuentra en una "etapa de negación que hace difícil saber si la misma acepta o no el embarazo" y demuestra angustia, miedo y un estado traumático psicológico (¿?).
Los jueces destacaron que "el derecho a la vida es el valor fundamental, el de mayor protección penal y relacionado con él se encuentra el derecho de la dignidad de la persona". (por eso dictaminan asesinar a un ser humano en el vientre de su madre)
Consideraron que el aborto terapéutico (¿un asesinato es parte de una terapia?) responde a "un estado de necesidad" previsto en el Código Penal.
El voto en disidencia del juez Cerdera señala que no cuenta con elementos técnicos ni argumentaciones firmes de los peritos para determinar la negativa de la niña a continuar con su embarazo.
fuente: La Nacion

martes, 27 de enero de 2009

El aborto de una niña violada.

El aborto: "Peor el remedio que la enfermedad". A un mal aparente se le agrega otro peor, pero real y evitable.
Bioética.
El aborto de una niña violada.Con referencia a una niña violada, a la que han propiciado realizarse un aborto, se emplea nuevamente el “eufemismo” (dar otro nombre a algo que se realiza) de llamarlo “terapéutico”. ¿Puede la destrucción de la vida ser llamada “terapéutica”?: Sí, en la línea de la“cultura de la muerte”, que, por ejemplo, por “salud reproductiva”, en el seno de algunos profesionales que juramentaron defender la vida, culmina en la muerte del inocente por nacer en el vientre de la que es su madre biológica. La “salud” llega cuando la vida quedó eliminada o rechazada. ¿Qué culpa tiene el no nacido de que su madre haya sido violada? ¿Debe por ello padecer la muerte sin consideración? ¿Debe tener la pena de muerte explícita en el paredón de fusilamiento de un succionador o un bisturí asesino? ¿Qué diferencia hay entre una bomba que impacta sobre un colectivo lleno de gente o sobre un barrio de viviendas, con el bisturí agresor que quiere destruir la vida inocente en ese colectivo que lo lleva o en ese barrio en el que vive, y que para el niño por nacer es el vientre de su madre? Algo terapéutico es para defender la vida, no para causar la muerte. Es para curar, no para destruir. Es para sanar, no para eliminar. Y aquí no cabe el argumento bioético del principio bioético del “doble efecto”: Buscando un efecto bueno, surge uno malo que, aún previéndolo, no se lo puede evitar: Busco salvar la vida de la madre y, como efecto no deseado, se produce el aborto de la creatura inocente. Muy distinto es buscar matar directamente al que no tiene posibilidades de defenderse ni de hacer valer sus derechos, como único efecto buscado, para que la mamá, el papá, los abuelos, no tengan el problema de tener en medio de ellos a alguien a quien no buscaron y al que odian de por sí, de acuerdo al método que emplearon para eliminarlo de la tierra de los vivos... En el caso de la niña violada a la que hicieron abortar, directamente se ha asesinado a la creatura por nacer, cuya vida no pertenece a la madre, sino a la misma creatura (ser personal distinto de la madre) y a Dios en primera instancia. No se buscó un efecto bueno del cual se derivó uno malo que, aunque previsto, no se pudo evitar. Se buscó directamente el efecto malo que podía ser evitado, y que es la muerte del inocente indefenso. De hecho, si los abuelos no querían cargar con un “nieto”, ya existían varias congregaciones religiosas femeninas que habían pedido encargarse de la vida del o de la por nacer. Pero se prefirió la muerte, a pesar de todo. Así, sin verlo. No cuando tenía 2, 3, 4, 14, 16, 20 años. Así, cobardemente,encargándoselo a otro (“crimen pagado por encargo”) cuando no se lo veía, impactándolo y haciendo de esa personita una masa sanguinolenta que, entre gasas, va a parar al basurero del hospital, sin oración ni bautismo.Así somos los humanos. Preferimos matar. Sacarnos el problema de encima, por más que así quitemos la vida a aquel que nos molesta. Aún más que preferirlo lejos y con vida, preferimos, en la cercanía, hacerlo matar, por otro, sin verlo. Pero el gusano de la conciencia, que no perece, remorderá por toda la eternidad... El aparente “remedio” será pero que la aparente “enfermedad”. El bien egoísta buscado acarreará males mayores. Como en la guerra, nunca sirve el matar.
Gustavo Daniel D´Apice
Profesor Universitario de Teología.