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viernes, 7 de mayo de 2010

Homosexuales que dejan la práctica homosexual aseguran sentirse libres de esas cadenas

Libre de las cadenas de la homosexualidad, fin de las ataduras, sanación. Éstas son las palabras que las personas con orientación homosexual aseguran sentir al cruzar el umbral hacia la castidad.
Algunos se casan; otras siguen con sus tendencias aunque todos aseguran haber encontrado la felicidad en las enseñanzas de la Iglesia. Detrás de cada persona con estas inclinaciones hay una historia llena de heridas: un padre distante, una madre sobreprotectora, timidez extrema, abusos, falta de cariño. La Iglesia en España presenta una carencia pastoral en este ámbito.
«La Iglesia católica y la castidad fueron mis mayores fuentes de liberación», afirma David Morrison, ex activista de la causa homosexual en Estados Unidos. «No era feliz, mi corazón estaba inquieto», dice Morrison que pertenece a una de las organizaciones católicas que nació en Norteamérica para ayudar a las personas con inclinaciones homosexuales a vivir en castidad. «Courage» (http://www.couragerc.net/) está extendida por casi todo el mundo. No está en España, donde hay una carencia pastoral de la Iglesia en este ámbito. «Desde que tenía 21 años hasta los 28, fui un activista homosexual. Aceptaba y predicaba que la actividad homosexual, mientras sea practicada con las debidas precauciones, por ejemplo usando preservativo, y dentro de una relación comprometida, no es peor que la actividad heterosexual», describe.«Tuve un amante, trabajaba mucho y pasaba las vacaciones en lugares gays. Mis amigos eran homosexuales, mis relaciones eran homosexuales, mi lugar de trabajo era favorable a los homosexuales y mi vida parecía estar llena de placer y juventud», continúa Morrison. «Pero mi corazón estaba inquieto y sin descanso y cada nuevo placer que buscaba sólo traía consigo remordimientos más agudos», añade. David Morrison indica que «después de poseer todo lo que la vida homosexual tenía que ofrecer» comenzó una exploración que terminó en la fe católica.
En busca de un padre
Algo similar le ocurrió a Peter, un hombre de 36 años. Creció con deseos hacia personas de su mismo sexo. Su padre era un hombre adinerado, pero su adicción al trabajo y su alcoholismo le impidieron dar el apoyo, el ánimo y el amor que su hijo necesitaba. Tampoco era atento con su mujer, «por lo que me vi forzado a tomar el papel de esposo emocional de mi madre», señala. Peter desarrolló a la vez anhelo y temor por los hombres. Buscaba desesperadamente a un padre y comenzó a interesarse por ellos.
A los trece años se pasaba horas frente a la televisión admirando a los hombres que aparecían en la pequeña pantalla. Estas imágenes, junto a la de las revistas que comenzó a hojear, fueron el caldo de cultivo de una rica imaginación que utilizaba cuando se masturbaba.
Los psicólogos de su escuela no tuvieron mejor consejo que enviarle a un grupo de gays. Allí comenzó sus relaciones sexuales con hombres. «No me estaba llenando y me estaba volviendo adicto», expresa. En 1986 una compañera de trabajo le dijo que mientras oraba había «sentido» que él estaba luchando con sentimientos homosexuales. «Inmediatamente rompí en lágrimas, mi corazón palpitaba. El año y medio siguiente fueron de un gozo indescriptible. Dejé mis relaciones gays y de masturbarme. Vi la relación con mis padres bajo una nueva luz», sonríe satisfecho.
Wendy afirma que tuvo una nueva vida al librarse de las «cadenas de la homosexualidad». Estaba saliendo con una de las chicas más guapas y populares de la secundaria. En la escuela le animaban a seguir en esta senda e incluso una profesora le compró una novela sobre lesbianismo. En medio de sus dudas, conoció al hombre ideal, pero sus sentimientos homosexuales eran más fuertes y lo dejó. Su madre le dio un ultimatum: «O dejas la ambiente gay o te mudas». Su hermana habló con ella. Wendy creyó que era la oportunidad para convencerla, pero fue al revés. «Lloré todo ese día; con la ayuda de Dios puse fin a mis ataduras lesbianas», señala.
Creía que estaba todo bien
Algunos tardan en darse cuenta de adónde les lleva esta vida. «Hubo 25 años de masturbación compulsiva; obsesión con la pornografía desde los 11 años; episodios de incesto y a la edad de 12 tuve mi primera relación con mi primo, mayor que yo», señala Patrick. «Eventualmente tuve sexo anónimo; frecuenté los bares gays; fui adicto al alcohol y las drogas, y hasta estuve preso. A pesar de eso, si alguien me hubiera preguntado ¡hubiera dicho que estaba todo bien! Era un miserable», recuerda. En un semanario católico que leyó por casualidad encontró información sobre un grupo de la Iglesia que podría ayudarlo. «Me enviaron documentación que devoré. El grupo me dio la fuerza necesaria en mi lucha diaria por una vida casta. Lo que más me cambió fue la oración, empecé a ser una persona feliz», sostiene. Y felicidad por partida doble sintieron Chris y Mattew cuando encontraron la castidad. Todo fue gracias a una novena de oración. Chris se confesó una Navidad y se sintió tan bien que deseó «estar limpio» por más tiempo, aunque no sabía como decírselo a su novio. Inició una novena y a los días, con gran alegría, escuchó a su pareja decirle que quería «ser católico, comulgar y llevar una vida casta» «Hemos encontrado la paz por primera vez», señalan. Morrison sostiene que «cuando mantenía relaciones con mi compañero, a veces lo llamábamos hacer el amor, pero no era más que usarnos. Cada uno hacía del otro un medio para su fin. Eso no es amor. El amor casto es difícil, pero también lo es vivir en la verdad». Morrison pide que la Iglesia «no tenga una actitud débil y diga las cosas como son»

martes, 27 de abril de 2010

Alarmante testimonio de mujer criada por pareja de mismos sexos

Una mujer canadiense que fue criada en un hogar homosexual se dedica ahora a asistir a otras personas que atraviesan por la misma situación y a pedir a los gobiernos del mundo que protejan el matrimonio entre hombre y mujer.
Según informa ForumLibertas.org, Dawn Stefanowicz vive en Ontario, Canadá, con su esposo de toda la vida y sus dos hijos, a los que ha educado en casa. Actualmente prepara su autobiografía y desarrolla un ministerio especial desde el sitio web (en inglés) http://www.dawnstefanowicz.com/ : Brinda ayuda a otras personas que como ella crecieron a cargo de un padre homosexual y fueron expuestos a este estilo de vida.
Stefanowicz explica en el sitio web "cómo en su infancia estuvo expuesta a intercambios de parejas gays, playas nudistas y la falta de afirmación en su feminidad, cómo le hirió el estilo de vida en el que creció, y ofrece ayuda, consejo e información para otras personas que han crecido heridas en un entorno de ‘familia’ gay, un estilo de ‘familia’ que ella no desea para nadie y que cree que las leyes no deberían apoyar".
Su testimonio
En su relato, Stefanowicz explica que debido a una enfermedad grave de su madre debió quedar al cuidado de su padre homosexual cuando aún era una niña. "Estuve expuesta a un alto riesgo de enfermedades de transmisión sexual debido al abuso sexual, a los comportamientos de alto riesgo de mi padre y a numerosas parejas", relata.
"Incluso cuando mi padre estaba en lo que parecían relaciones monógamas, continuaba haciendo ‘cruising’ buscando sexo anónimo. Llegué a preocuparme profundamente, a amar y entender con compasión a mi padre. Compartía conmigo lo que lamentaba de la vida. Desgraciadamente, siendo niño unos adultos abusaron sexual y físicamente de él. Debido a esto, vivió con depresión, problemas de control, estallidos de rabia, tendencias suicidas y compulsión sexual. Intentaba satisfacer su necesidad por el afecto de su padre, por su afirmación y atención, con relaciones promiscuas y transitorias. Las (ex) parejas de mi padre, con los que traté y llegué a apreciar con sentimientos profundos, vieron sus vidas drásticamente acortadas por el SIDA y el suicidio. Tristemente, mi padre murió de SIDA en 1991", recuerda.
Según Stefanowicz las "experiencias personales, profesionales y sociales con mi padre no me enseñaron el respeto por la moralidad, la autoridad, el matrimonio o el amor paterno. Me sentía temerosamente acallada porque mi padre no me permitía hablar de él, sus compañeros de casa, su estilo de vida y sus encuentros en esa subcultura. Mientras viví en casa, tuve que vivir según sus reglas".
"Sí, amaba a mi padre. Pero me sentía abandonada y despreciada porque mi padre me dejaba a menudo para estar varios días con sus compañeros. Sus parejas realmente no se interesaban por mí. Fui dañada por el maltrato doméstico homosexual, las tentativas sexuales con menores y la pérdida de parejas sexuales como si las personas fueran sólo cosas para usar. Busqué consuelo, busqué el amor de mi padre en diversos novios a partir de los 12 años", sostiene.
Stefanowicz recuerda que "desde corta edad, se me expuso a charlas sexualmente explícitas, estilos de vida hedonistas, subculturas GLBT y lugares de vacaciones gay. El sexo me parecía gratuito cuando era niña. Se me expuso a manifestaciones de sexualidad de todo tipo incluyendo sexo en casas de baño, travestismo, sodomía, pornografía, nudismo gay, lesbianismo, bisexualidad, voyeurismo y exhibicionismo. Se aludía al sadomasoquismo y se mostraban algunos aspectos. Las drogas y el alcohol a menudo contribuían a bajar las inhibiciones en las relaciones de mi padre".
"Mi padre apreciaba el vestir unisex, los aspectos de género-neutro, y el intercambio de ropas cuando yo tenía 8 años. Yo no veía el valor de las diferencias biológicamente complementarias entre hombre y mujer. Ni pensaba acerca del matrimonio. Hice votos de no tener nunca hijos, porque no crecí en un ambiente de hogar seguro, sacrificial, centrado en los niños", señala.
Las consecuencias
"Más de dos décadas de exposición directa a estas experiencias estresantes me causaron inseguridad, depresión, pensamientos suicidas, miedo, ansiedad, baja autoestima, insomnio y confusión sexual. Mi conciencia y mi inocencia fueron seriamente dañados. Fui testigo de que todos los otros miembros de la familia también sufrían", sostiene Stefanowicz.
Ella asegura que sólo después de haber tomado las decisiones más importantes de su vida, empezó a darse cuenta de cómo la había afectado crecer en ese ambiente.
"Mi sanación implicó mirar de frente la realidad, aceptar las consecuencias a largo plazo y ofrecer perdón. ¿Podéis imaginar ser forzados a aceptar relaciones inestables y prácticas sexuales diversas desde corta edad y cómo afectó a mi desarrollo?. Desgraciadamente, hasta que mi padre, sus parejas sexuales y mi madre murieron, no pude hablar públicamente de mis experiencias", explica.
"Al final, los niños serán las víctimas reales y los perdedores del matrimonio legal del mismo sexo. ¿Qué esperanza puedo ofrecer a niños inocentes sin voz? Gobiernos y jueces deben defender el matrimonio entre hombre y mujer y excluir todos los otros, por el bien de nuestros niños", concluye.
fuente: ACI Prensa

viernes, 31 de julio de 2009

Madre coraje mexicana salvó a su hijo y conmueve a católicos de EEUU

La mexicana Mayra Sandoval falleció víctima de un agresivo cáncer el 8 de julio pasado. Su hijo Samuel nació solo semanas atrás, gracias al coraje de esta madre que enfrentó a los médicos que le propusieron abortarlo para intentar un tratamiento contra su enfermedad. Su esposo y amigos nunca olvidarán su poderoso testimonio sobre el inconmensurable valor de la vida.
En una entrevista con El Pueblo Católico, periódico hispano de la Arquidiócesis de Denver, el esposo de Mayra, Ricardo Flores, recordó la batalla de fe y confianza que juntos libraron en los meses previos a su muerte.
Ricardo y Mayra nacieron en México e inmigraron a Estados Unidos donde se conocieron hace tres años. Pronto se enamoraron y empezaron a convivir. En octubre del año pasado, supieron que Mayra estaba embarazada.
Meses después, los médicos detectaron que Mayra tenía un tumor en los pulmones. Era un cáncer avanzado y agresivo, por lo que le sugirieron abortar al bebé lo más pronto posible e iniciar un tratamiento para detener la enfermedad.
Ambos escogieron la vida del bebé. "Podíamos confiar en Dios y dejar que se cumpliera su voluntad. Podíamos aceptar lo que Dios nos enviara, sea bueno o malo", declaró Ricardo.
Mientras la enfermedad avanzaba, la pareja empezó a aprender más sobre su fe católica. Aída, hermana de Mayra, sostiene que ella siempre fue católica, creía "pero al igual que muchos católicos, no conocía su fe".
En su duro camino, Ricardo y Mayra recibieron el apoyo y solidaridad de la comunidad católica de Denver, a través de los grupos de oración de las parroquias San Antonio de Padua y de San José.
Para Ricardo fue muy especial la presencia amorosa del sacerdote John Gregory, quien los asistió espiritualmente. "Siempre estaba cerca de nosotros, nos enseñaba, nos ayudaba, nos apoyó, nos dio fortaleza, nos hablaba de Dios, de todo lo que Dios había hecho por nosotros".
Con seis meses y medio de embarazo, Mayra comenzó la quimioterapia. Seis semanas después, los tratamientos no funcionaban, y debían practicarle una cesárea.
Fue un día intenso de oración y confianza, que conmovió incluso a los trabajadores del hospital.
Samuel nació con buena salud a pesar de su condición de bebé prematuro. Unas semanas después, la familia pudo volver a casa, pero la salud de Mayra empeoró y debió ser internada. Ya no podía comer ni respirar por sus propios medios.
El 21 de junio, Mayra y Ricardo contrajeron matrimonio religioso.
"Nos casamos en una habitación en el hospital. Fue hermoso. Después, nos sentimos en paz, en gracia de Dios. También lo hicimos por Samuel, para que tuviera la bendición de Dios de tener a sus padres casados", recordó Ricardo.
Quienes conocieron a Mayra recordarán siempre su hermoso testimonio de vida. Incluso el Padre Gregory asegura que acompañar a esta pareja fue "un increíble camino de fe" para su propia vida.
"Su experiencia me ha dado más fuerza para predicar sobre lo que realmente es la muerte, porque ella dio un testimonio de un nuevo nacimiento. Me ha dado más entusiasmo y me ayudó a entender que tengo que explicar que la verdadera muerte es el pecado, no la muerte física", sostiene el sacerdote.
Ricardo asegura que la enfermedad y la muerte de Mayra le enseñó sobre la existencia y el amor de Dios. "A través de todo esto, Dios me hizo saber que Él existe, que Él está con nosotros. Ahora tengo que cuidar de Samuel, y decirle que su mamá dio la vida por él", dijo.
Fuente: ACI Prensa

jueves, 23 de julio de 2009

EEUU: ORACIÓN Y TESTIMONIO SALVAN VIDAS EN LA MECA DEL ABORTO

En Miami hay un grupo de personas provida que se reúnen a orar todos los sábados en la mañana, delante del mayor centro de abortos de la ciudad. (En Miami hay 31 centros abortivos, sin contar los hospitales y oficinas privadas donde también se practican abortos.)

Compartimos lo recibido de una de los miembros de ese grupo provida y colaboradora de VHI, cuyos conmovedores testimonios postaborto, como "El arrepentimiento de una madre" y "Analía" están en nuestro portal de vídeos http://www.derechoalavida.org/:
“Buenas noticias: Una señora entró en el estacionamiento del dentista (al lado del centro de abortos) y Mary (la líder del grupo) fue a su encuentro. Con mucha emoción la señora le contó que gracias a que nosotros estábamos allí orando, un día ella no pudo entrar al centro de abortos y que definitivamente debíamos estar allí.
La señora empezó a llorar diciendo que como nos vio no pudo entrar y ¡ahora tiene una bella bebé de 13 meses!!! Le puso dinero en la mano a Mary y le dijo que era para agua o refrescos para nosotros. (En estos meses es verano en Miami y el calor es agotador.) De lejos vi cómo se abrazaban sin saber la gran noticia que estábamos recibiendo.
“¡¡¡Gloria a Dios!!!! ¿Se dan cuenta hermanos??!!!! Es necesario estar allí dando testimonio, luchando por la vida!!! Si hubiésemos estado en casa o en otro lugar.... esos bebés no se hubiesen salvado!!
“Ya perdí la cuenta, pero creo que son como 6 criaturas de las que nos hemos enterado. ¿Cuántos más habrá??
“Ana Lía López”.
fuente: VHI

viernes, 20 de marzo de 2009

Hola mi nombre es Les, tengo 19 años y quiero dejar mi testimonio

Hola mi nombre es Les, tengo 19 años y quiero dejar mi testimonio
El día de mi aborto fue el peor día de mi vida y nunca lo olvidaré.

Bueno yo quedé embarazada de mi primer novio con el cual ya tenía casi 2 años de noviazgo. Él y yo teníamos problemas, pues era muy celoso. Bueno, en una salida de fin de semana a escondidas de mis papás, nos fuimos de vacaciones 4 días. Yo les dije a mis papás que era por parte de mi trabajo, ellos me creyeron.
Bueno pues ahí quedé embarazada sin esperarlo ni planearlo, según yo me había tomado las pastillas de emergencia, las cuales no resultaron. Al yo sentir cambios físicos me preocupé y se lo comenté a él. Él me dijo que estaba muy contento, pero yo tenia miedo de enfrentarme a mis padres, por lo que le dije que no sabía qué hacer y él me dijo que si lo quería abortar. Le dije que no sabía y él me apoyó, y acordamos que lo abortaría.
Yo estúpidamente acepté, un día el remordimiento y las ganas de ser madre me ganaron, le dije que lo tendría y él me dijo que él me apoyaría que él también quería a ese bebé, según todo era lindo hermoso y padre, iba por mí a mi trabajo, me llevaba de comer, me consentía, me mimaba... hasta un día que llegó un poco enojado, empezamos a discutir y me gritó.
Yo me molesté y él me pidió disculpas, se arrodilló y lo perdoné porque tenía miedo a quedarme sola y embarazada. Al otro día paso lo mismo, fue por mí y empezamos a discutir. Esta vez fue más fuerte, me pegó en el vientre y me maltrató. Yo le pegué pero no pude contra él. Él terminó diciéndome que de quién era el bebé. Yo me molesté y le dije muchas estupideces, terminamos y él se fue por su lado y yo por el mío.
Después lo busqué a la semana, apagó el celular, su familia lo negaba (yo a ellos los ayudé mucho en todos los aspectos), y me humillaron horrible, lo fui a buscar a su casa y a su trabajo para que me diera dinero y sólo recibí malas caras e insultos, tenía mucho miedo, no comía, lloraba todo el día, perdí mi trabajo, entré en depresión y decidí abortar.
Un compañero de trabajo me consiguió las pastillas y decidí tomármelas. Ese día fue el peor día de mi vida, recuerdo que sangré mucho, lloré como nunca, tenía miedo, me dio fiebre, vomité y me desmayé de los dolores horribles que pasé. Fue el peor día de mi vida, nunca lo podré olvidar. Recuerdo que acabé yendo al médico y me hicieron un ultrasonido en el cual lo vi y no puedo olvidar ese momento.
Tas el aborto, entré en depresión, intenté matarme 3 veces, no comía, no dormía, no salía, estuve super mal y hasta ahora no lo he podido superar, todo por miedosa, por estúpida, no me puedo perdonar lo que le hice a ese bebé, a Yair, a mi hijo.
Por favor amiga: no lo hagas, no sabes cómo lo pasarás. Es un bebé con el cual puedes salir adelante.Yair hijo mío perdóname bebé, no sabía lo que hacía, tenía tanto miedo, por favor perdóname. Que Dios te tenga a su lado: te AMO HIJO MIO.
fuente: AVA

lunes, 26 de enero de 2009

Una víctima mas del abortorio El Bosque-España

El periódico ABC aborda en su edición de hoy las actividades del abortorio El Bosque y habla con algunas de sus víctimas. Por su interés, reproducimos el reportaje, que firma Domingo Pérez.
ABC, DOMINGO PÉREZ.- 13 de enero. Un asturiana de 30 años ingresa, embarazada de 21 semanas. en la Clínica El Bosque. Los médicos del Servicio de Salud del Principado habían diagnosticado malformaciones en el feto y derivaron el caso a este centro abortista privado, con el que mantienen un convenio. Según la Comunidad de Madrid, en la exploración previa a la intervención, la mujer sufrió una parada cardiorrespiratoria. Murió en el Clínico. Se ha abierto una investigación judicial.
La muerte vuelve a situar a El Bosque, centro especializado en abortos tardíos (por encima de las 12 semanas de gestación), en el ojo de la polémica. El Defensor del Paciente ha solicitado el cierre cautelar de la clínica, con otra causa abierta por la muerte de una joven de 19 años, en 2005, tras una operación de estética. En diciembre de 2007, la Fiscalía remitió a los juzgados una denuncia tras la emisión de un reportaje en Intereconomía TV. que confirmaba lo que durante décadas han denunciado muchas mujeres que han pasado por allí.
ABC, a través de la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA), ha localizado a dos jóvenes que sufrieron los horrores de El Bosque. Lucía abortó hace 15 años, cuando sólo tenía 17, embarazada de 26 semanas. «Tuve que llevar en efectivo 350.000 pesetas. No nos dieron recibo». Dinero negro, pues. «Me hicieron una ecografía que nadie me enseñó. Me dijeron que no había problemas. Que el aborto iba a ser como «sacarse una muela». «Sólo te va doler un poco la barriguita», me dijeron como si yo fuera estúpida. No nos explicaron nada más, sólo que era con anestesia general».
«Pasamos a ver una psicóloga que me dio unos test ya completados que yo tenía simplemente que firmar, me dijo que con eso justificaban el aborto». Por tanto, no hubo asesoramiento. «Me puse un camisón y unos patucos verdes. Temblaba de miedo. No me hicieron ninguna prueba previa pese a que iba aser anestesiada». Indica mala praxis médica.
«Me colocaron -continúa-en el potro y lo último que recuerdo es respirar por una mascarilla. Desperté en la habitación y tenía un gasa en la vagina, suero y una sonda para la orina. Yo pensé que había pasado todo, pero me toqué el vientre y me di cuenta que mi hijo seguía conmigo».
«De repente, apareció en la habitación el mismo médico de la intervención. Traía una especie de jeringuilla gigante. Me quito la gasa que tenía en la vagina y me introdujo la jeringuilla por la vagina. Me hizo mucho daño, sacaba y metía la jeringuilla con saña. Me incorporé un poco y veía salir sangre, yo lloraba y él me dijo muy serio «o te estás quieta o vamos a estar aquí todo el día»».
«A la hora, empecé a sentir un dolor en los riñones, eran las contracciones. Cada vez más intensas, era horrible, lloraba y decía que pararan todo, pero me respondían que ya no se podía. Unas horas después seguía con contracciones, estaba agotada y gritaba. Entró una «doctora» y me dijo que como no me callase me iba a bajar al quirófano y a dejarme allí sola». Presión psicológica.
«Me dijo que estaba asustando a las demás chicas que iban a abortar con mis gritos. Unas horas después mi hijo salió y esto sucedió en la misma habitación, no les dio tiempo a bajarme a quirófano. Vi cómo la abortista se llevaba un bulto pequeñito en un plástico blanco. No sé cómo murió mi hijo, si lo mataron en el quirófano, o si nació vivo. Por la mañana me hicieron una ecografía para ver si quedaba algún resto. No me dejaron ni ducharme al no estar incluido en el precio».

sábado, 23 de agosto de 2008

Testimonio de mujeres que abortaron

EL TESTIMONIO DE LUCI
Yo me quedé embarazada con 24 años.
Siempre pensé que si algún día me quedaba embarazada, abortaría sin más porque tengo una amiga que abortó con 15 años y no me pareció una mala opción. Me lo contó llorando pero a la vez autojustificándose: que si no había otro remedio, que ella quería tener al bebé pero que la obligó su madre a abortar, que estaba arrepentida pero que no tuvo otra opción, que ahora no lo haría... Me enseñó la ecografía y me dijo "éste era mi niño, yo le maté. Esta es la única foto que tengo de él".
Los cínicos del abortorio le dieron la ecografía al terminar su trabajo, que majetes, eh!Aparte de cómo estaba psicológicamente también me contó lo mal que la trataron en la clínica, que todo era muy frío, que el aborto fue sin anestesia (que a su madre le salía así más barato) y que sentía como si le arrancasen las tripas o algo de dentro, añadió: "bueno, es que lo que te están arrancando es a tu hijo".Se supone que después del aborto mi amiga tenía que haber seguido su vida como si no hubiese pasado nada pero lo que pasó es que colgó los estudios, al poco tiempo rompió con el novio, pululaba de un cutre-trabajo a otro y no deseaba otra cosa que encontrar un novio serio con el que casarse para poder tener hijos, que es lo que hizo con sólo 19 años. Después de haber tenido 2 niños y haber pasado más de 15 años de éso, sigue sin quitase de la cabeza al primero, al que abortó.
Si no hubiese abortado suponemos que su vida habría seguido igual, habría seguido con su novio o no, habría colgado igual los estudios o no... pero estaría con su niño y no se tendría que comer la cabeza con cómo sería, los años que tendría...
Bueno, cuando me pasó a mí (y usábamos preservativo ya que los anticonceptivos hormonales me dan muchos problemas de salud) pesaron más mis estudios de educadora infantil (donde se estudia el desarrollo del niño desde la concepción hasta los 3 años) y me volvió a la cabeza la experiencia de mi amiga, que todas esas paparruchas de que el aborto es inocuo, que no pasa nada, que es como ir a quitarse una verruga...Yo vivía con mis padres, tenía 24 años y la relación con mi ex era desastrosa (sufría maltrato psicológico, sólo que yo no lo sabía porque no sabía qué era éso ni que existiese...), me dijo que si no abortaba me iba a dejar, que no quería saber nada del bebé ni de mi, que si decidía tener el niño es que no le quería, que no estaba enamorada de él, que si le quería de verdad abortaría por él, que cómo podía ser que quisiera más a un niño que no conocía que a él...
En fin... Fuimos a una psicóloga especializada en estos temas pero que era independiente de los abortorios y fue muy clara conmigo cuando le pregunté si el niño estaba realmente vivo o era un "conjunto de células", me contestó: pues claro que está vivo.
Y yo estaba de 8 semanas de gestación.
Saqué la ecografía del sobre que te entregan cerrado para que le de un vistazo la psicóloga y lo miré, quería verle antes de tomar una decisión, que no me pasase como a mi amiga que sólo lo vio cuando no había vuelta atrás: ése era mi hijo, estaba dentro de mi y si yo lo sentenciaba nadie iba a luchar por él.La psicóloga me explicó lo que yo ya sabía pero que no esperaba oír de una profesional que está para estas cosas, pensé que me podía decir tan frescamente que abortase, porque ese era su trabajo (creo que inconscientemente todo el mundo quiere que le digan lo que quiere oír en esos momentos y no la verdad), me dijo que con ese tiempo el niño ya estaba formado, que lo que le faltaba era crecer y madurar, que ya tenía forma humana, sus piernitas, sus bracitos, sus huellitas dactilares, su corazón latiendo...Yo le dije que lo que pensaba es que iba a matar a mi propio hijo por no perder al padre pero que no quería matarlo, que nunca me lo perdonaría, que no haría más que pensar en él, en cómo sería y en que le habrían cortado a pedazos en vivo dentro de mí, descuartizado sin anestesia ni nada, que a mí si me la pondrían pero a él no.
Mi ex dijo que eso no era verdad y la psicóloga le dijo "es que el aborto es eso".
Mi ex no podía salir de su asombro, me empezó a decir mil barbaridades delante de ella, que si me iba a dejar, que él tenía derecho a no ser padre, que si "ésa mujer" lo único que quería era comerme el coco... Que mejor que nos fuésemos a una psicóloga que trabajase en una clínica de abortos.
Ella me miró y me dijo: "Si tú quieres abortar, yo te firmo el papel, a mi me da igual. Pero si tú no quieres, nadie te tiene que obligar, ni "él" ni nadie". Que me pensase que si yo no quería abortar y lo hacía obligada y más teniendo tan claro que luego me iba a arrepentir... que en esto no había vuelta atrás.Mi ex me dejó... al mes de todo esto se me terminó el contrato y no me renovaron (entonces no era ilegal no renovar a una embarazada). Pasé pánico, pasé miedo, estaba aterrada, asustada, acojonada y cualquier sinónimo que se te ocurra… hablé con el médico y me dio de baja por depresión, sufrí lo indecible...Un día me llamó mi ex todo acarameladito que si me quería mucho, que si se había portado mal conmigo... a los 10 minutos de pelotearme me preguntó "al final has abortado, no?".
Yo le contesté NO.
Me llamó de todo menos bonita y me dijo que si estaba de baja por depresión tenía de plazo hasta los 5 meses para abortar (por peligro psicológico para la madre o algo así) y colgó de golpe, yo me quedé llorando...Sólo llamó interesado por si había abortado y si no, volverme a presionar...
Me quedó muy claro que ni me quería ni le preocupaba yo ni nada...
Sólo se preocupaba de él y de su ombligo...
Mi hermana había oído la conversación y me dijo que ya hacía días que lo sospechaba y que qué iba a hacer, yo le dije que no quería abortar pero que ya no podía más y que tenía miedo por la reacción de mi padres, que me había quedado sin trabajo pero que el médico me tenía de baja... Me preocupaba decepcionar a mis padres...Mi hermana me dijo que no me hundiera y que lo hablara con mi madre... No se si mi hermana le dijo algo o no pero al día siguiente mi madre entró en mi habitación y me dijo que estaba muy seria, que si me pasaba algo, que llevaba muchos días rara...
Yo le dije llorando que estaba embarazada y sabéis qué me contestó? "Que bien! Un bebé! Voy a ser abuela!" y me abrazó. Entonces me puse a llorar pensando lo tonta que habría sido de haber abortado...Un día me encontré en el bus con la madre de mi amiga, la que abortó y le conté que estaba embarazada y que a pesar de todo había decidido tener al bebé, pensé que me iba a llamar tonta pero fue todo lo contrario: me felicitó, me dijo que había hecho lo mejor y que adelante, que yo no tenía por qué abortar... Supongo que debió contar con la experiencia de su hija para darse cuenta que el aborto no es inocuo.
Otra amiga me animó a que me pusiera a trabajar a comisión para una empresa de cosmética y así salí adelante... Me espabilé bastante e hice cosas por mi hijo que no pensé que pudiese llegar a hacer nunca por mí. Me emancipé, me puse a estudiar de nuevo. Encontré una pareja estupenda con la que pronto voy a hacer 3 años, que quiere al peque como si fuese suyo. Me saqué el curso de esteticista... Poco a poco voy consiguiendo cosas que ni soñé. No es que mi vida sea fácil (ni la mía ni la de nadie, tenga o no tenga hijos) pero tener un hijo te da un empuje y una energía impresionantes y además sólo de mirarle... eres tan feliz!Sabéis otra cosa? Mientras escribo estas líneas, me he emocionado porque mi peque, que ahora tiene 4 años y medio, ha cogido su guitarra de juguete y está cantando "mama te quiero, mama te quieeerooo!". Es una pasada! :D
Es muy diferente llorar de alegría y de emoción que de pena, de tristeza, de rabia, de impotencia y de arrepentimiento.Si volviese para atrás volvería a pasar por lo mismo para tenerle conmigo porque... quedarme embarazada... es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Lucila Isabel
e-mail: luci@tinet.org (puedo tardar más o menos en responder pero siempre estaré ahí)
Ps: Esta carta la escribí en un foro en abril del 2006 en respuesta a una chica que se había quedado embarazada con 24 años, se llevaba mal con el novio y no sabía qué hacer, tenéis permiso para publicarla donde creáis oportuno porque creo que puede ayudar a otras mujeres que estén en situaciones parecidas. No sé qué hizo la chica al final… he dejado de entrar en según qué foros porque se me revuelven las tripas de leer las estupideces y consejos que repiten sin cesar las niñatas de 15 años que (aún) no han pasado por ello.

Si quieres contar tu testimonio escribe a actitudjovenesprovida@gmail.com
si quieres hablar con Esperanza escríbela a: esperanza@redmadre.es