El Poder Ejecutivo inició un operativo para someter a una fuerte presión a los senadores kirchneristas que se oponen al matrimonio homosexual, proyecto aprobado por la Cámara de Diputados y cuya sanción en el Senado corre serio riesgo de fracasar tras la serie de audiencias públicas que en el último mes ha desarrollado la Comisión de Legislación General.La estrategia de la Casa Rosada se viene plasmando en llamadas telefónicas de altos funcionarios del Poder Ejecutivo a varios senadores para pedirles que cambien su voto, a lo que ayer se sumó la renuncia a la comisión del senador Sergio Mansilla (Tucumán).
Ex ministro del gobernador José Alperovich, este senador kirchnerista había manifestado su oposición al proyecto que consagra el matrimonio entre personas del mismo sexo.
La estrategia del bloque que conduce Miguel Pichetto es reemplazar a Mansilla con un senador más proclive a acatar las órdenes del Poder Ejecutivo para así cumplir con el mandato de la Casa Rosada, que busca ganarse con esta iniciativa el beneplácito de la comunidad homosexual.
La jugada del kirchnerismo apunta a conseguir que el proyecto aprobado en la Cámara baja obtenga dictamen de mayoría en una comisión en la que apenas cinco de sus quince miembros ven con buenos ojos el matrimonio gay. Para alcanzar ese objetivo, el oficialismo negocia la firma en disidencia total del jujeño Guillermo Jenefes.Aun así, todavía le restaría convencer al mendocino Adolfo Bermejo para evitar que un dictamen en rechazo al matrimonio homosexual obtenga mayoría en la Comisión de Legislación General.
Esto se suma a otras presiones que vienen sufriendo varios senadores oficialistas para que cambien su voto o abandonen el recinto al momento de la votación, prevista para el próximo 14 de julio próximo.
Así, al menos dos senadores oficialistas confirmaron a LA NACION que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, se han tomado la molestia de pedirles a los senadores díscolos que cambien su voto.
"Es el proyecto que ha votado el jefe, no podés votarlo en contra", es, palabras más, palabras menos, el mensaje que estos funcionarios del círculo más íntimo del matrimonio presidencial envían en sus persistentes comunicaciones telefónicas.
Uno de los legisladores consultados por este diario fue muy explícito en su malestar cuando se le preguntó sobre las presiones de la Casa Rosada.
"Decían que éste era un tema de libertad de conciencia, pero es todo mentira. Están presionando como locos", se quejó un senador que, por el momento, mantiene su voto en contra.
Sin embargo, uno de los temores de varios legisladores oficialistas es que la presión sea ejercida más arriba, es decir, con sus gobernadores.
Además de Jenefes, en la mira del oficialismo hay varios votos contrarios al matrimonio gay. Uno de ellos sería el del santacruceño Jorge Banicevich. También se buscaría que se retiren del recinto otros senadores, como la misionera Elida Vigo y la catamarqueña Lucía Corpacci.
En las filas de las organizaciones de gays y lesbianas señalaron que habría 38 senadores que confirmaron su voto a favor de la inciativa.
Fuente: La Nación
