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viernes, 28 de enero de 2011

El Feminismo - Cara a Cara con Alejandro Bermúdez


El feminismo radical


La mujer de hoy se enfrenta a serios problemas. La urbanización, la industrialización y la explosión global de la información, influyen poderosamente sobre la familia, el matrimonio y especialmente sobre la mujer. Las presiones económicas obligan a la mujer a trabajar fuera del hogar. Los medios de comunicación social promueven constantemente el libertinaje sexual y como resultado, las mujeres pagan un precio muy alto con el aumento de las enfermedades transmitidas por vía sexual y con el nacimiento de hijos fuera del matrimonio.
Ante esa situación, la mujer de hoy siente la necesidad de unirse a otras mujeres para defender sus verdaderos intereses. Lamentablemente, las voces de muchas de ellas han sido sofocadas por el feminismo radical, que pretende ser el portavoz de todas las mujeres. Este feminismo radical está consciente de los problemas, pero sin entender la verdadera causa, ofrece soluciones que pueden llegar a ser dañinas para la mujer y su familia.
Al iniciarse la década de los años sesenta, la mujer norteamericana comenzó la batalla por adquirir los mismos derechos del hombre, el mismo acceso a la educación y el mismo salario por el mismo trabajo, metas valiosas que siguen siendo respaldadas hoy en día por la gran mayoría de las mujeres. Pero a finales de la década, ese mismo movimiento pasó a manos de un grupo radical que adoptó el análisis marxista de poder y cambio social.
En su libro "The Dialectic of Sex" (La dialéctica del sexo), la feminista radical Shulamith Firestone aplicó la ideología marxista clásica a las relaciones entre los géneros. Según la ideología marxista, la familia patriarcal fue la primera opresión y la causa de todas las demás opresiones. Esta ideología proponía entonces la elimininación de la propiedad privada (para debilitar la base económica de la familia encabezada por el padre), la legalización del divorcio, la aceptación de los hijos ilegítimos, la integración de toda mujer en la fuerza laboral, el establecimiento de guarderías infantiles gratis las 24 horas del día y la eliminación de la religión, para así destruir la familia y eliminar las clases y demás fuerzas "opresoras".
Pero, según Firestone, Marx no llegó lo suficientemente lejos en su argumento. Si la familia es la causa de toda opresión, entonces es necesario atacarla directamente, decía. De acuerdo con su análisis, es en la familia donde los hijos quedan expuestos por primera vez al dualismo de clases. En la figura del padre los hijos ven la clase opresora, que se beneficia de la labor (reproducción) de la clase oprimida, la "madre". Los "hijos" son la clase más oprimida. Por lo tanto, los hijos nacidos de familias tradicionales, según Firestone, están socialmente condicionados a aceptar la distinción de clases.
Firestone entendía claramente que su guerra era una guerra en contra de la naturaleza, y aunque reconocía que la familia está arraigada a realidades biológicas como el hecho de que sólo la mujer puede quedar embarazada, pensaba sin embargo que aún así la mujer podía lograr su liberación. Esto lo haría a través de:
1) la absoluta revolución sexual de clases, no sólo a través de la eliminación del privilegio masculino, sino también eliminando la distinción misma del sexo;
2) el absoluto "control de la reproducción" de la mujer, incluyendo el aborto a petición; y
3) la total liberación sexual, que incluye el derecho absoluto del individuo a tener relaciones sexuales con otros individuos sin importar la edad, el número de personas, el estado civil o las relaciones familiares (incesto) o el género. Algunos estiman que el 40% de las mujeres que componen el movimiento feminista radical son lesbianas.
Las feministas radicales han sabido ocultar muy bien del público la verdadera intención de su plan, promoviendo sus ideas en sesiones o charlas para concientizar a la mujer, y a través de programas universitarios en los Estados Unidos. Es en este país que las feministas están mejor organizadas, muchas de ellas ocupan posiciones de alto rango en los medios de comunicación, en el gobierno y en las Naciones Unidas; desde donde aprovechan cualquier oportunidad para promover sus ideas por todo el mundo.
La Conferencia de El Cairo es, hasta el momento, el mejor ejemplo de esto. Bella Azbug, asesora especial ante la delegación de los Estados Unidos y presidenta de la Comisión de la Mujer (Women´s Caucus), se jactó abiertamente que tanto ella como sus seguidoras escribieron el documento. Muchas de las mujeres que asistieron a esta conferencia con el objeto de presentar las verdaderas necesidades de las mujeres, se enfurecieron al ver cómo las promotoras del movimiento feminista en conjunto con otros movimientos de activistas lesbianas, utilizaron la conferencia para promover su plan de acción y les negaron a otras mujeres el derecho a hablar y expresarse abiertamente.
Gracias a los esfuerzos del Vaticano y al trabajo de muchas mujeres de todas partes del mundo, el programa de acción que surgió en El Cairo fue modificado. Sin embargo, las feministas siguen a cargo de muchos proyectos y de altas posiciones laborales, y se prepararon bien para la Conferencia Mundial de la Mujer en Pekín en 1995. En el mes de marzo se llevó a cabo una conferencia preparatoria en el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York, con el objeto de redactar el plan de acción. Para poder contrarrestar estas fuerzas; toda mujer que está a favor de la vida y la familia deberá organizarse y prepararse para defender los verdaderos intereses de la mujer en esas reuniones.
Latinoamérica es un objetivo vital de las feministas radicales, como lo demostró la reunión en Mar del Plata, Argentina. La mujer latinoamericana quizá no se de cuenta del daño que puede ocasionar a la sociedad, un pequeño grupo de feministas radicales bien organizadas. Quizá piense que su cultura es lo suficientemente fuerte como para protegerla de las tonterías promovidas por las feministas radicales norteamericanas. Sin embargo, no deben confiarse demasiado. Muchas mujeres que conocen los verdaderos problemas de la sociedad y que apoyan la total dignidad e igualdad de la mujer, a veces se dejan llevar por la retórica feminista, sin detectar la verdadera intención del movimiento.
Por otro lado, el fuerte poder de persuasión de la prensa norteamericana, las películas, la televisión y la música y letra de las canciones, van minando poco a poco los valores familiares y seduciendo a la juventud. Organizaciones muy poderosas como la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF), han iniciado campañas de propaganda en Latinoamérica que tienen un gran respaldo económico. Una de ellas promueve sus metas a través del guión de las telenovelas.
¿Qué puede hacer la mujer? Antes que nada, necesita informarse y organizarse. Las mujeres norteamericanas que han luchado contra estos males por tantos años, están dispuestas a ayudarlas. Muchas mujeres latinas que ahora viven en los Estados Unidos y que han visto el daño ocasionado por este movimiento, están preocupadas de que ocurra lo mismo en sus países de origen.
Segundo, las mujeres deben levantar su voz en sus países, para defender a la familia, el matrimonio, la maternidad y los valores religiosos, del ataque violento de los medios de comunicación norteamericanos.
Tercero, deben informar a los presidentes de sus países, que las líderes del movimiento radical femenino no representan a la gran mayoría de las mujeres, y por lo tanto no deberían ser nombradas como delegadas a conferencias internacionales.
Cuarto, necesitan obtener status de organización no gubernamental (ONG) ante la ONU, y enviar delegadas a las reuniones de la ONU que se celebrarán, para luchar por las familias y por las verdaderas necesidades de las mujeres.
Nota: Dale O´Leary es una periodista norteamericana. Este artículo fue publicado en el boletín bimensual Escoge la Vida de Vida Humana Internacional, en el número de noviembre-diciembre de 1994, pp. 1 y 6. Posteriormente se le editaron algunas partes.
fuente: VHI y EWTN

sábado, 27 de noviembre de 2010

¿Dónde va el feminismo?

Las colaboraciones de Mercedes Aroz: en esta nueva entrega aborda la deriva del feminismo desde una perspectiva historicista y, al mismo tiempo, aporta una serie de propuestas para encarar el siglo que viene


Mercedes Aroz
En el análisis sobre la fuerte ofensiva que se vive hoy en contra del derecho a la vida e instituciones socialmente valiosas, como el matrimonio y la familia, es preciso profundizar en los factores determinantes que la sostienen. Y, esto nos lleva a situar en primer plano del análisis a ciertas ideologías promovidas, entre otros, por el movimiento feminista radical, sabiendo no obstante que el combate no se libra sólo en el terreno del pensamiento y que detrás de estas ideologías existe un fuerte entramado de intereses diversos, y en primer lugar los de tipo económico.

La influencia del feminismo en la configuración de la familia, la sociedad y la cultura
En una primera valoración de las repercusiones del feminismo hay que destacar su influencia decisiva en la familia, la sociedad y la cultura en los dos últimos siglos de nuestra historia. Sus aportaciones han sido positivas en igualdad y justicia social, pero también está promoviendo cambios que resultan perjudiciales. Repasemos brevemente la trayectoria del feminismo siguiendo a Jutta Burggraf [i], que sitúa los cambios producidos en tres etapas que se corresponden cronológicamente, aunque no claramente delimitadas, con un desarrollo de ideas y hechos en los países occidentales, mientras en otros países aparecen entrelazadas.

En la evolución del pensamiento feminista se ha pasado de reivindicar la igualdad de derechos entre los sexos a la superación de los sexos. El punto de partida del movimiento organizado se sitúa en el siglo XVIII en la Revolución Francesa con la “Declaración de los derechos de la mujer” en 1791, impulsada por asociaciones de mujeres y que no llegó a ser aprobada[ii]. En 1792, surge en Inglaterra un movimiento por los derechos de sufragio y ciudadanía, y ya en el siglo XIX, el feminismo en Alemania se dirigió primordialmente hacia la reivindicación de la educación. A principios del siglo XX, el balance era positivo y las mujeres habían logrado sus metas en cuanto a la igualdad política según la ley y en la admisión en la enseñanza superior y las universidades en los países europeos[iii]. Las aspiraciones se dirigían a la plena equiparación de los derechos jurídicos, económicos y sociales entre el hombre y la mujer.
Sin embargo, a lo largo del siglo XX, el feminismo se radicaliza e impulsa cambios perjudiciales para la mujer y la sociedad: el aborto se convierte en paradigma de la emancipación femenina y se promueve la ideología de género. Bajo la influencia del marxismo y sustentado ideológicamente de forma fundamental en la obra de la filósofa existencialista Simone de Beauvoir, El segundo sexo (1949), pasa a defender la igualdad funcional de los sexos que implica eliminar los roles del hombre y la mujer, y el rechazo de su naturaleza, la maternidad, el matrimonio y la familia; la emancipación significa el radical rechazo de la naturaleza de la mujer y la imitación del rol masculino. Como reacción surge otra corriente en el extremo opuesto que para la plena realización de la mujer promueve la completa feminidad e idealiza sus cualidades para mejorar la sociedad.
El fruto más amargo del activismo feminista en el siglo XX ha sido la legalización del aborto, iniciada en la ex Unión Soviética, que lo aprobó en 1920. En la década siguiente se legaliza de forma restrictiva o libre en los países escandinavos, en el Reino Unido en 1968 y en la década de los setenta y ochenta en los demás países de la Europa occidental[iv]. El pensamiento feminista incorporó el aborto como un derecho de la mujer en un contexto propicio de fuertes dificultades de las mujeres para incorporarse al mundo laboral y a las tareas de la sociedad y la política, en el que toma distancia de la maternidad, el único rol desempeñado tradicionalmente.
El feminismo jugó un papel determinante en la legalización del aborto al lograr que fuese asumido por los partidos de la izquierda y por buena parte del pensamiento moderno en la sociedad occidental. Hoy, el aborto se presenta como derecho reproductivo -según un nuevo concepto jurídico procedente del mundo anglosajón-, y se enmascara dentro del también nuevo concepto de salud de la mujer, la salud sexual y reproductiva.
La legalización del aborto se ha llevado a cabo en flagrante contradicción con los principios de las constituciones democráticas que recogen el derecho a la vida como el primero y fundamental, y supone, como ha señalado el Papa Benedicto XVI, desvirtuar el ideal democrático que sólo es verdadero cuando reconoce y tutela la dignidad de toda persona humana[v].
Respecto a la posición de la izquierda, la diputada italiana Paola Binetti, hasta principios de año del Partido Democrático, centro-izquierda, señala el error de asumir el aborto como derecho de la mujer y la contradicción con los postulados que teóricamente le son propios, la defensa de los más débiles. Siendo que en el debate sobre el aborto hay dos partes implicadas, la izquierda ha optado por el derecho del más fuerte, la madre, anulando el derecho del más débil, el hijo, que precisamente por serlo requiere la protección de la sociedad.
Hoy, el debate continúa entre los que quieren reprimir o los que exageran las funciones propias de la mujer, mientras el feminismo radical promueve la ideología de género, según la cual la meta ya no está en acabar con el predominio masculino ni en liberarse de la maternidad sino en eliminar la misma naturaleza en la identidad de la mujer y del hombre. Para ello, se redoblan los esfuerzos para la destrucción del valor de la maternidad y la familia, e inmerso en la expansión mundial de esta ideología el feminismo se ha distanciado de los problemas reales de la mujer y no plantea nuevas metas positivas para la mujer y la sociedad.

La presión del feminismo radical sobre las organizaciones mundiales
El número cinco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas, acordados en 2000 para la erradicación de la pobreza en el mundo en el horizonte de 2015, se refiere a la salud materna entendida como salud reproductiva. Periódicamente, en las Cumbres que se realizan, la última el pasado septiembre en Nueva York, para evaluar el grado de cumplimiento de los Objetivos y proponer medidas correctoras, hay reuniones previas en las que los diferentes lobbies tratan de influir en los ámbitos de su interés, es el caso de los que presionan en favor del aborto libre como medida de “salud materna”. Un planteamiento llevado también al G8 por la Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, que en la reunión preparatoria de los ministros de asuntos exteriores, en marzo de 2010, dejó claro que la salud reproductiva incluye el “acceso al aborto legal y seguro”, y se explicitó así, que el aborto está incluido en el Objetivo 5 del Milenio de la ONU.
En la nueva estrategia global anunciada en la Cumbre de septiembre por el Secretario General, Ban Ki-moon, se señala que sólo se recurrirá al aborto en países en los que esté legalizado, pero, al mismo tiempo, se anima a los políticos y a los gobiernos a que adopten las decisiones convenientes para legislar de acuerdo con el espíritu de los Objetivos del Milenio[vi].

¿Qué cabría esperar de un movimiento feminista en el siglo XXI?
De un feminismo que proponga metas teniendo presente las realidades de hoy, que esté guiado por la solución de los problemas reales de la mujer y que aprecie su naturaleza y sus valores.
Pensemos en un nuevo feminismo del siglo XXI, que considerándose heredero de los movimientos que históricamente encabezaron la lucha de las mujeres por la igualdad y la participación social, plantea nuevas metas en función de la realidad presente. El nuevo feminismo ha de establecer cuáles son los principales retos que surgen de esta realidad, desigual realidad en los países occidentales y en los países en vías de desarrollo, sabiendo que los primeros son modelo para los demás. Cabe señalar los siguientes:

1) El compromiso con los Derechos Humanos. Y, el primero y primordial, plantea la exigencia del compromiso de la mujer con el derecho a la vida. La mujer, que es transmisora de la vida ha de situarse en vanguardia en la defensa de este derecho de todo ser humano. De este compromiso surge un nuevo feminismo que valora la maternidad y está determinado a remover todas las trabas que se oponen a ella.

2) Afirmar la igualdad de la mujer y reconocer la diferencia entre los sexos, centrada en la maternidad. Una igualdad respetuosa con tales diferencias rechaza la imitación de los hombres, pero afirma que la igualdad de la mujer exige disfrutar de los mismos derechos, incluido el de participar en la vida pública, política y laboral, que implica la formación para garantizar la participación en los ámbitos de la toma de decisiones. Reconoce, y sostiene el papel de la mujer en la familia y en la sociedad de cualquier latitud, religión y cultura[vii].

3) Recuperar el valor de la maternidad y promover su valor social. El nuevo feminismo no reniega de la naturaleza de la mujer, y por el contrario asume la maternidad como un don y una gran tarea. Al mismo tiempo, exige el reconocimiento de su valor social y una protección efectiva, pues la enorme tarea de la maternidad y su trascendencia son ignoradas en nuestras sociedades occidentales
4) Integrar y reconocer el valor de la paternidad. Integrael sentido de la paternidad, tradicionalmente anulado en el movimiento feminista, y hace a los padres cada vez más conscientes de su trascendencia para los hijos y para la sociedad.
5) Establecer las principales metas para lograr conciliar maternidad, familia, trabajo y tareas políticas o sociales y vida personal. En la concepción de una vida integrada y plena tanto para la mujer como para el hombre, pues la vida es una sola[viii].
Ante estos grandes retos debe situarse un nuevo feminismo que en la línea de las mejores contribuciones del pasado a una sociedad mejor, recupere la meta de una sociedad más justa e impulse un cambio cultural que haga efectivo el respecto a la vida y la igualdad real de las mujeres. El movimiento feminista tiene un papel crucial para promover los derechos humanos, recuperar valores positivos para toda la sociedad y lograr un avance en la igualdad de sexos, en la paridad en las tareas sociales y políticas, y la eliminación de todo lo que coloca a la mujer en una situación de inferioridad.
Pero si la mujer y el movimiento feminista tienen un papel primordial en los cambios señalados, al igual que en el pasado debe contar con el apoyo de las organizaciones y ámbitos de pensamiento abiertos al verdadero progreso humano, que comparten con las mujeres sus problemas y sus luchas para superarlos. Por ello, lo anterior ha de suscitar en un ámbito más amplio una reflexión y la necesaria movilización sobre tres aspectos centrales:
- La necesidad de reabrir a nivel europeo el debate sobre el aborto, en su dimensión ética y sobre sus efectos demográficos, sociales y económicos, y el reconocimiento del valor social de la maternidad.
- La contradicción existente entre la legalidad del aborto y el derecho a la vida, derecho fundamental en el ordenamiento jurídico, contradicción que desvirtúa la esencia del Estado de Derecho basada en la primacía de normas de rango superior, inviolables e inmutables, y protegidas por instituciones independientes.
- El necesario cambio cultural en la concepción de los derechos, de tal manera que el derecho individual, la autonomía, se confronte siempre con la responsabilidad social[ix].
Son reflexiones que considero deben situarse esencialmente en el ámbito de la sociedad civil. Son retos de trascendencia para todos y que sólo pueden ser afrontados con éxito desde el diálogo y la voluntad de construir unas bases éticas comunes respetuosas de la dignidad de todo ser humano, y una sociedad mejor.
-En síntesis, las mujeres han llegado por fin en los países occidentales a una etapa de la historia en la que han salido de la supeditación a los hombres y participan en una vida más allá del ámbito privado. Están preparadas y pueden ofrecer una importante contribución en los ámbitos laboral, cultural y político, aunque aún quedan muchos obstáculos que superar[x]. En esta larga etapa, que abarca dos siglos, el feminismo ha aportado cambios positivos pero otros están siendo muy perjudiciales, es hora de corregir estos últimos y centrarse en la solución de los problemas actuales, de manera esencial los que afectan al equilibrio entre trabajo y maternidad, y promover políticas capaces de ayudar verdaderamente a las mujeres.

[i] Varón y Mujer ¿naturaleza o cultura? en El tratamiento del Género en la escuela. European Association Single-Sex Education 2007: 15-35.
[ii] Su promotora, Olympe de Gouges, fue decapitada junto a otras mujeres del movimiento y fueron disueltas sus asociaciones.
[iii] El derecho al voto se aprobó en Inglaterra y Alemania en 1918, Suecia (1919), EEUU (1920), Polonia (1923), seguidos por otros países. Posteriormente, España (1931), Francia e Italia (1945), Canadá (1948), Japón (1950), Méjico (1953) y finalmente en Suiza en 1971.
[iv] En 1982, el 10% de la población mundial vivía en países donde el abortoestaba prohibido, el 18% en los que estaba permitido para salvar la vida de la mujer, un 8% sobre bases médicas, y el 64% restante disponía de leyes que permitían el aborto por razones sociales amplias o por petición propia, en general dentro del primer trimestre. Se utilizan dos tipos de aborto: el farmacológico (desde 1999) y el quirúrgico.
[v] Audiencia a obispos brasileños en la visita ad limina el 28-10-2010.
[vi] Álvaro Lucas, ¿Ayudar a la maternidad o evitarla? Acepresa, 23-9-2010.
[vii] IV Congreso Internacional ProVida, Zaragoza 6-8 noviembre de 2009.
[viii] N. Chinchilla y M. Moragas, Dueños de nuestro destino. Ariel 2009 (3ª ed.).
[ix] Paola Binetti, IV Congreso Internacional ProVida, Zaragoza 6-8 noviembre de 2009.
[x]Janne Haaland Matláry, El tiempo de las mujeres. Rialp 2002.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Feministas cambian de estrategia y promueven clínica abortista como centro oncológico

El director para América Latina del Population Research Institute (PRI), Carlos Polo, cuestionó la nueva estrategia de los promotores del aborto en Medellín, que a través de grupos feministas buscan la aceptación de la opinión pública para la polémica Clínica de la Mujer, presentándola ahora como un centro para tratar el cáncer.
Polo recordó que la clínica ha sido promovida “como el símbolo latinoamericano de los derechos reproductivos hecho realidad y específicamente su servicio de abortos” pero “hoy ante el rechazo popular dicen que el aborto ‘es un tema absolutamente secundario por su escasísima frecuencia’. Ahora quieran hacernos creer que lo que más les importa es el cáncer de mama o el cáncer de cerviz”.
Todos hemos sido testigos que lo que ha llevado a estos grupos feministas a las calles es la legalización del aborto, nunca el cáncer”, indicó.
Asimismo, recordó que la arquitecta colombiana Análida Sanín Gutiérrez, favorable al acceso al aborto, señaló recientemente a la prensa que se abstuvo de participar en el concurso entre otras cosas porque no estaban considerados consultorios de oncología.
Esta clínica va más bien rumbo a ser el símbolo del fracaso en América Latina de aquellos que promocionan una supuesta ‘salud reproductiva de la mujer’ incluyendo de contrabando su objetivo principal: los servicios de aborto pagados por el Estado. No es casualidad que lo mismo esté ocurriendo con Obama en Estados Unidos y el mismo rechazo popular creciente cuando los abortistas muestran su verdadero rostro”, señaló Polo.
En una carta difundida este mes, distintos grupos feministas intentan presionar a las autoridades para seguir adelante con el proyecto a pesar del rechazo popular y buscan convencer a los ciudadanos de la supuesta utilidad de la clínica alegando que los casos de cáncer causan cientos de muertes al año.
fuente: ACI Prensa

jueves, 13 de agosto de 2009

"Clínica de la Mujer", el proyecto abortista que la Municipalidad de Medellín

El prestigioso diario El Colombiano publicó este martes una columna de opinión en la que se plantean nuevos cuestionamientos a la controvertida "Clínica de la Mujer", el proyecto abortista que la Municipalidad de Medellín quiere llevar a cabo con una inversión de 8 millones de dólares.
La nota firmada por la columnista Carmen Elena Villa Betancourt señala que "somos muchos los ciudadanos que hemos expresado nuestra oposición a la llamada ‘Clínica de la mujer’, lamentándonos de que nuestra ciudad dé un paso atrás en materia de defensa de la vida con un centro de salud que preste servicios de ‘interrupción voluntaria del embarazo’".
"La Alcaldía –agrega la columna editorial– nos ha enviado una respuesta explicándonos en qué consiste este proyecto. Lo tildan de ‘vanguardista’, como si la postura de quienes defendemos la vida desde su concepción fuese retrógrada".
"La ciencia cada vez comprueba más la humanidad del feto desde estadios muy tempranos de su desarrollo. Desde la concepción, todo su código genético está ya determinado y con el paso de los días comienza rápidamente a tomar forma humana. En la semana 12 ya siente y tiene muy desarrollado el sistema nervioso. No sé qué tiene de vanguardista querer matar a un bebito en estas condiciones", escribe Villa Betancourt.
"Es preocupante –añade– la cantidad de ambigüedades que presenta este proyecto. Parece tener como trasfondo un insano feminismo, bastante retrógrado, diría yo, calcado de las ideologías de los años 70, que ha traído como resultado en los países del ‘primer mundo’ un mayor número de familias destruidas, una falta de confianza en las relaciones de pareja, una mayor soledad, un invierno demográfico con consecuencias negativas económicas y sociales y miles de ancianos que mueren abandonados".
La columnista de El Colombiano se pregunta si "la ‘Clínica de la mujer’ presentará acompañamiento psicológico en el trauma post aborto, que deja tantas heridas durante años, no propias del ‘prejuicio social’ sino más bien de su condición intrínseca de generar vida, y de haber convertido el vientre en un sepulcro".
"Me pregunto –sigue- si el personal aconsejará la opción de dar el bebé en adopción -uno de los trámites más hermosos pero lamentablemente más complicados- alegrando así a cientos de parejas que buscan tener una familia".
"Sería más innovador presentar programas de educación en valores con los jóvenes de nuestros barrios marginados. Estos requieren mayor profundidad y compromiso y son los únicos medios que harán que la mujer y la familia vivan de acuerdo a su dignidad y sean verdaderos cenáculos de amor", concluye.
fuente: ACI Prensa
Haz tu reclamo, da tu opinión Pro Vida directamente al Alcalde de Medellín, Colombia

lunes, 10 de agosto de 2009

PRO VIDAS INUTILIZAN "TELEFONO DE LA MUERTE" EN ARGENTINA

BUENOS AIRES, 05 Ago. 09 (ACI).- La línea telefónica para explicar cómo realizar abortos ilegales puesta en operación por la organización abortista radical "Women on Waves", fue puesta fuera de servicio gracias a la campaña de miles de defensores de la vida que saturaron tanto la línea como la casilla de voz de la organización.El número 011-15 6664 7070, conocido también como el "teléfono de la muerte" da acceso únicamente a una grabación que dice: "Te comunicaste con la línea 'Aborto más información, menos riesgo'. Nuestro horario de atención es de lunes a jueves de 9 a 15 y de viernes a domingo de 18 a 24. Si querés dejar un mensaje podés hacerlo después de escuchar la señal indicando nombre, número de teléfono y momento en que te podemos devolver la llamada. Aborto, tu decisión".Sin embargo, apenas suena la señal, una voz indica: "Disculpa, esta casilla está llena en este momento".
Las organizaciones pro vida, que han generado centenares de llamadas para expresar su repudio al "teléfono de la muerte", han solicitado a los pro vida que continúen llamando al número para expresar respetuosamente su rechazo a este servicio que viola las leyes argentinas.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Sociedad Argentina de Ética Médica denuncia graves riesgos de "teléfono del aborto"

La Sociedad Argentina de Ética Médica y Biológica emitió esta semana un comunicando advirtiendo a los médicos del país y a la población en general sobre el grave riesgo tanto de salud como legal que plantea la creación de llamado "teléfono del aborto" puesto a disposición por una coalición de feministas y lesbianas en Argentina.
El comunicado denuncia que el publicitado "0800 ABORTO" –el número es 15 6664 707*– "es rayano con la apología del delito y solicitamos que las autoridades competentes actúen de oficio sobre el particular". Además, "estaría incurriendo en el presunto delito de ejercicio ilegal de la medicina, dado que este fármaco no tiene indicación de tratamiento durante el embarazo normal, porque no es curativo sino que es abortivo con severas complicaciones probables".
La Sociedad recuerda también lo expresado por la Academia Nacional de Medicina, según la cual "la vida humana comienza con la fecundación, esto es un hecho científico con demostración experimental; no se trata de un argumento metafísico o de una hipótesis teológica. En el momento de la fecundación, la unión del pronúcleo femenino y masculino dan lugar a un nuevo ser con su individualidad cromosómica y con la carga genética de sus progenitores. Si no se interrumpe su evolución, llegará al nacimiento".
El comunicado denuncia además que "se utiliza para promover el aborto legal la mayor morbimortalidad materna del aborto clandestino". "Se debe puntualizar que, si bien la morbimortalidad materna es mayor en estos últimos, no es exclusivo de ellos, pues el daño también es inherente al procedimiento mismo por la interrupción intempestiva y artificial del embarazo".
Además, existe "experiencia mundial en que la legislación del aborto no termina con el clandestino, pues es un procedimiento que se prefiere ocultar. La disminución de muertes maternas esperada con la legalización se acompañará de mayor número de abortos, es decir mayor número de muertes fetales".
fuente: ACI Prensa