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viernes, 27 de agosto de 2010

San Luis: LOS NIÑOS SON INJUSTAMENTE DISCRIMINADOS

En la solemnidad de San Luis Rey, los obispos puntanos han emitido una declaración en la que denuncian la injusta discriminación de la que son objeto los niños y reclaman la urgente defensa de sus derechos.
Les han negado “su derecho natural a tener un papá y una mamá”, dicen, con la reciente sanción de la “injusta ley” “por la cual las uniones del mismo sexo han pasado a considerarse idénticas a las uniones matrimoniales del varón y la mujer”, aprobada por “una escasa mayoría de legisladores argentinos -mayoría obtenida a través de intensas presiones-“. Sus consecuencias negativas, afirman, “alcanzarán su mayor gravedad en todo el ciclo escolar”, la nueva planificación inducirá a los niños “a cuestionarse la identidad sexual de la cual en su inmensa mayoría se sienten naturalmente seguros”.
Manifiestan además que “los activistas que promueven la cultura del aborto en la Argentina, son los mismos, o están estrechamente coordinados, con los que promovieron el matrimonio homosexual”.
Tras reiterar que el derecho a la vida es el primer y fundamental derecho, enfatizan, “si un niño indefenso e inocente es asesinado antes de nacer, sufre la más terrible e injusta de las discriminaciones”.
Destacan que en la “promoción legal del aborto” se invocan las cifras de mortalidad materna y se ofrece la “absurda solución” de asesinar a cientos de miles de niños “con cuidados médicos seguros, legales y gratuitos” para que sus madres no sufran peligro. Mientras que otros pretenden instalar esa práctica con un mero “trámite burocrático en que por una interpretación ‘amplia’ del Código Penal, se daría curso a una Guía Ministerial de máximo permisivismo abortista”.
“No es posible creer, concluyen al respecto, que en sociedades modernas y desarrolladas no existan posibilidades legales para un trámite de justa y rápida adopción. Ni tampoco, que se carezca de posibilidades para brindar a esas madres el apoyo social, económico, psicológico, moral y espiritual que necesitan, para no ser cómplices de la muerte de sus hijos. Todo eso es posible. Pero es rechazado por el terrible desprecio discriminatorio hacia el niño por nacer”.
A continuación el texto completo de la declaración:


MENSAJE A TODO EL PUEBLO DE SAN LUIS Y DE LA PATRIA
Por el camino de la injusta discriminación contra el niño, se propone el asesinato del niño.
Dirigimos este mensaje a todos los fieles católicos, y a todo el pueblo de San Luis y de la Patria. Nos dirigimos así a los fieles de los cultos evangélicos, con quienes nos hemos unido ante los mismos desafíos. Nos dirigimos a los fieles de los restantes cultos, y también a quienes sin profesar ningún culto, creen en la realidad de la naturaleza humana y en la defensa de sus derechos.
I). Hoy, es urgente defender los derechos de los niños. Ellos, por su naturaleza humana, tienen como derecho primero y fundamental el derecho a nacer, el dere­cho a la vida. Si eso se les niega, pierden todos los demás derechos. Si un niño indefenso e inocente es asesinado antes de nacer, sufre la más terrible e injusta de las discriminaciones. Se le niega todo.
Cuando se rechaza esta verdad, evidente para la inteligencia que caracteriza a nuestra naturaleza humana, se construye una sociedad inhumana. Frente a la cultura de la vida, se elige la cultura de la muerte. Se elige la cultura de la promoción legal del aborto.
Se intenta justificar esa cultura mortífera, invocando el peligro de los abortos clandestinos. No hay cifras seguras pero se estima que podría llegar a morir una madre cada cuatro mil abortos clandestinos
[1]. Pero la absurda “solución” es asesinar a esos cuatro mil niños, con cuidados médicos seguros, legales y gratuitos a sus madres, para que no sufran peligro.
Por supuesto, no se utilizará la chocante palabra “asesinar”. Se dirá que solo se trata de una “interrupción del embarazo”. Pero serán vidas definitivamente interrumpidas.
Otro subterfugio es presentar este tema -no como una cuestión de vida o muerte en que podrían llegar a alterarse básicos principios constitucionales- sino como un mero trámite burocrático en que por una interpretación “amplia” del Código Penal, se daría curso a una Guía Ministerial de máximo permisivismo abortista. Por ahora, la conciencia del principal responsable lo ha impedido.
No es posible creer que en sociedades modernas y desarrolladas no existan posibilidades legales para un trámite de justa y rápida adopción. Ni tampoco, que se carezca de posibilidades para brindar a esas madres el apoyo social, económico, psicológico, moral y espiritual que necesitan, para no ser cómplices de la muerte de sus hijos. Todo eso es posible. Pero es rechazado por el terrible desprecio discriminatorio hacia el niño por nacer.
II). Iniciando el camino de esa injusta discriminación contra el niño, una escasa mayoría de legisladores argentinos -mayoría obtenida a través de intensas presiones- ha aprobado una injusta ley sobre la cual nuestro pueblo no fue consultado en las plataformas electorales previas, ni tampoco después. Nos referimos a la ley por la cual las uniones del mismo sexo han pasado a considerarse idénticas a las uniones matrimoniales del varón y la mujer. Es una ley contraria a la realidad de la naturaleza humana, que sólo puede realizarse en una verdadera familia, a través de la diferencia y la complementariedad de la unión entre los dos sexos. Si no hubiera sido siempre así, habría dejado de existir la especie humana.
Se pretendió que de esa manera se superaba una discriminación, cuando solo se estaba negando la realidad. Sobre esa base falsa se perpetraron entonces injustas discriminaciones.
Así, se discriminó injustamente al niño, negándole su derecho natural a tener un papá y una mamá, sostén natural indispensable para que tanto los varones como las nenas puedan desarrollarse normalmente en su propia identidad sexual.
Las consecuencias negativas de la ley alcanzarán su mayor gravedad en todo el ciclo escolar, inicial, primario y secundario. Allí se ha planificado que todos los alumnos se inicien en la llamada “perspectiva de género”, de un modo que inevitablemente los inducirá a cuestionarse la identidad sexual de la cual en su inmensa mayoría se sienten naturalmente seguros. Dicha inmensa mayoría habrá sufrido y sufrirá, entonces, una injusta discriminación. No se respetarán sus derechos a ser sostenidos en esa natural identidad sexual.
Hoy, los activistas que promueven la cultura del aborto en la Argentina, son los mismos, o están estrechamente coordinados, con los que promovieron el matrimonio homosexual, y procuran extender sus efectos a toda la sociedad en lo educativo y cultural.
Se trata de un proyecto globalizado, cuyo núcleo central se vincula indudablemente a sectores de las Naciones Unidas. En nombre de la lucha contra la discriminación, despliegan la discriminación más activa e injusta contra quienes creen que Dios es “fuente de toda razón y justicia”, y viven sostenidos por esa fe.
La Iglesia confía en que Cristo seguirá guiándola e iluminándola, para que comprenda en la esperanza estos signos de los tiempos, y sin desanimarse nunca transmita el testimonio de la verdad en el amor, que es su misión.

San Luis, 25 de agosto de 2010
Solemnidad de San Luis Rey
+Mons. Jorge Luis Lona
Obispo Diócesis de San Luis
+Mons. Pedro Daniel Martínez
Obispo Coadjutor Diócesis de San Luis

____________________
[1] En un Editorial de “La Nación” (15/08/10), se cita una cifra de 80 muertes cada 460.000 abortos clandestinos, es decir, una muerte cada 5750 abortos
fuente: NOTIVIDA

jueves, 8 de julio de 2010

OBISPO DE SAN LUIS DENUNCIA PRESIÓN DEL GOBIERNO NACIONAL EN EL SENADO

En el día de la fecha el Obispo de San Luis, Mons. Jorge Lona, emitió un comunicado en el que sostiene que el proyecto de ley que intenta legalizar el mal llamado “matrimonio” homosexual -de inminente tratamiento en el Senado- “niega al mismo tiempo la fe y la razón”. Es un rechazo a la ley de Dios y al orden de la naturaleza, afirma, que hoy se intenta reemplazar con el “absurdo”. Su sanción anejaría, además, “una completa burla a la voluntad del pueblo argentino”.
Denuncia asimismo el Obispo puntano, las descaradas presiones del Gobierno nacional que no vacila en pisotear la libertad de conciencia de los senadores para forzar la aprobación del proyecto.

A continuación el texto completo del Comunicado de Mons. Lona:

LA VOTACIÓN EN EL SENADO

Dentro de pocos días, el miércoles 14 de este mes de julio, la Cámara de Senadores de la Nación resolverá la aprobación o rechazo de una Ley sobre la cual el pueblo argentino no ha sido consultado, porque sus partidarios saben que si se realizara una consulta popular, esa Ley sería rechazada categóricamente. Se trata de la Ley sobre el llamado “matrimonio homosexual”.
Es una Ley que niega al mismo tiempo la fe y la razón:
El rechazo de Dios y la propuesta continua del absurdo.
El Cardenal Jorge Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, advirtió que la Ley contiene “una pretensión destructiva al Plan de Dios”. Contra esa pretensión se están manifestando en todo el país los miembros de la Iglesia Católica y los miembros de los cultos evangélicos.
Es la oposición de quien busca en la Biblia la Palabra de Dios. Desde el comienzo del libro del Génesis, aprendemos en el mismo versículo las claves del plan divino sobre el ser humano: hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, parecidos a Dios, todos iguales en esa inmensa dignidad. Y al mismo tiempo, diferentes como varón y mujer (Gn. 1,27).
Y esta verdad revelada a la fe, se revela al mismo tiempo en el orden de la naturaleza, que nuestra razón siempre puede reconocer, para vivir en la verdad y no en el absurdo.
Hoy, los argentinos estamos sometidos al continuo bombardeo del absurdo. Se nos trata de convencer, a través de la incesante repetición mediática, que es exactamente igual la unión matrimonial de un varón y una mujer, que la unión matrimonial de dos personas del mismo sexo. Muy pocos países en el mundo han sido capaces de legalizar este absurdo. ¿Los legisladores argentinos serán capaces de incorporarnos a esa breve lista?
-Y es también una Ley cuya aprobación se pretende forzar usando los métodos más descaradamente ilegales.
La libertad de conciencia pisoteada, en la Cámara de Senadores de la Nación.
Los partidos políticos, al iniciarse el debate, afirmaron que se iba a respetar plenamente la libertad de conciencia de los legisladores. Al tratarse de un tema que no había sido incluido en las propuestas electorales, nadie podía ser obligado a lo contrario en nombre de la “lealtad partidaria”.
Pero ya es ampliamente conocido, y ha sido objeto de denuncias públicas, que aquellos legisladores cuya opinión se presumía desfavorable, han sido objeto de toda clase de presiones –incluyendo la amenaza y la extorsión- para que cambiaran su voto o se ausentaran del recinto en el momento de la votación.
De tener éxito esa maniobra, la presunta Ley sería una completa burla a la voluntad del pueblo argentino.
San Luis, 8 de julio de 2010.
+Mons. Jorge Luis Lona
fuente: NOTIVIDA

martes, 15 de junio de 2010

Marcha y acto en defensa de la familia

San Luis, 8 Jun. 10 (AICA)
Mons. Jorge Lona, obispo de San Luis
“El obispo de San Luis, monseñor Jorge Luis Lona, convocó a una marcha y acto en defensa de la familia, “amenazada por el proyecto de unión matrimonial entre personas del mismo sexo”, que se realizará el sábado 19 de junio en la ciudad Capital de San Luis.
La marcha partirá a las 12 desde el Correo y finalizará frente al atrio de la catedral. Allí tendrá lugar el acto de carácter ecuménico, en el que hablarán un matrimonio, un pastor evangélico y el obispo diocesano.
Además de los fieles católicos, monseñor Lona hizo extensiva la invitación “a todos los habitantes de la provincia, que -aunque no profesen el culto católico- comparten las mismas inquietudes”.
Desde el obispado, por medio de un comunicado, informaron que en los próximos días se publicará una declaración “sobre este tema de posibles gravísimas consecuencias para la sociedad argentina”. El texto afirma que “la familia matrimonial es y seguirá siendo la sólida célula básica que fundamenta a toda sociedad, tal como la revelación divina y la propia naturaleza humana permiten reconocerlo claramente”.
En un artículo publicado por La Gaceta digital, monseñor Lona asegura que “la Iglesia simplemente va a seguir diciendo la verdad, va a seguir presentando todas las razones por las cuales una decisión de esa clase se puede demostrar francamente equivocada y perjudicial. Y en los casos en los que se pretenda violar la conciencia de las personas, va a defender lo que se llama la objeción de conciencia, que es un derecho constitucional”.
En ese sentido, explica que “la religión Católica no se opone a nada en principio por capricho ni por simplemente dureza cerebral o porque pertenezca a otras épocas de la historia. La religión Católica dice lo que tiene que decir respecto a las verdades que Dios ha revelado y a las que se pueden observar en el orden natural”.
Más información: obsanluis@infovia.com.ar +
Desde Villa Mercedes saldran colectivos.
Para anotarse, y confirmar con tiempo, llamar al cel: 02657-15626753-Sra Eva ó en Libreria don Bosco: España y Pedernera

lunes, 28 de septiembre de 2009

MONS. LONA REITERA SU PREOCUPACIÓN POR LA DESIGNACIÓN DE JUECES ABORTISTAS

Considerando la noticia -ampliamente difundida por los Medios masivos de comunicación- acerca de la postura de la Integrante de la Corte Suprema de Justicia, Dra. Carmen Argibay, expuesta en un seminario sobre derechos sexuales y reproductivos, organizado por la autodenominada: Asociación “Católicas por el Derecho a Decidir” (ONG proabortista y feminista) en el Senado Nacional, donde impulsó la despenalización del aborto, como derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo.
El Obispado de San Luis volvió a difundir la declaración que su Obispo, Mons. Jorge Luis Lona, emitió cuando la Dra. Argibay fue propuesta para integrar la Corte Suprema de Justicia y recordó lo que el Catecismo de la Iglesia Católica dice respecto al aborto.
Destaquemos que en aquella ocasión, el Obispo puntano animó enfáticamente a los ciudadanos a objetar dicha candidatura, tal como lo permitía la ley vigente, y denunció la designación de Argibay como un avance hacia la legalización del aborto en la Argentina (Vid, entre otros, Notivida 197, 198, 202, 204, 212, 230, 231, 234 y 235).
A continuación volvemos a consignar el texto de la Declaración que Mons. Lona emitiera el 8 de Enero de 2004:
No caben dudas sobre el rechazo de la Iglesia ante el aborto, como “derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo”.
Hace menos de dos meses –el 15 de noviembre de 2003- los Obispos de la Argentina reunidos en Asamblea Plenaria emitieron una importante declaración sobre la familia, en donde expresaron categóricamente su preocupación por “la existencia de proyectos de ley que pretenden legalizar el horrendo crimen del aborto”.
El aborto voluntariamente procurado es un crimen, porque nadie –ni mujer ni varón- puede tener derecho a darle muerte al niño aun no nacido, el ser humano mas inocente que se pueda imaginar, y tan indefenso que ni siquiera puede llorar implorando por su vida, como recuerda Juan Pablo II. (Evangelio de la vida”, Nº 58).
El aborto no es una decisión sobre el “propio cuerpo”, sino una decisión mortífera sobre el cuerpo de otro ser humano.
Los avances de la ciencia moderna han superado cualquier duda al respecto. Desde que en la concepción se unen el óvulo y el espermatozoide, queda constituido el patrimonio genético que define la identidad personal del nuevo ser humano. Nuestra Constitución Nacional afirma el derecho del niño a la vida “desde el momento de su concepción”.
A partir de este fundamento natural y jurídico ¿cómo puede comprenderse la opinión públicamente manifestada por la Dra. Carmen Argibay, favorable al aborto porque corresponde al “derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo”?
Sólo puede comprenderse como una posición personal, que interpreta la misión para la cual ha sido propuesta -integrar la Suprema Corte de Justicia de la Nación- como un mandato moral para modificar la letra o el sentido de la Constitución Nacional, haciendo posible la legalización del aborto en la Argentina.
La definición de la Dra. Argibay ha sido clara y abierta. Y es igualmente clara y abierta la repuesta de la Iglesia católica manifestada por los Obispos argentinos, que en plena comunión con el Papa siguen afirmando: “el aborto no es un derecho humano, sino un horrendo crimen que niega todos los derechos humanos de la víctima inocente”.
Es la hora de los laicos, de los católicos y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad dispuestos a defender el primero de los derechos humanos: el derecho a la vida.
+Mons. Jorge Luis Lona
Obispo de San Luis

Catecismo de la Iglesia Católica en lo que respecta al aborto:

2270. La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida.
2271. Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral.
2272. La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. ‘Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae’, es decir, ‘de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito’.
2273. El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a la vida constituye un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación.
fuente: NOTIVIDA

lunes, 20 de abril de 2009

TRISTE IGNORANCIA

MONS. LONA REAFIRMA DOCTRINA DE LA IGLESIA SOBRE SEXUALIDAD HUMANA
El Domingo de Ramos, El Diario de la República de San Luis, publicó una editorial “con el objeto de refutar al Papa”, al que le adjudica una "Ignorancia fatal" en materia de sexualidad humana.
Tras dejar pasar la Semana Santa, “un tiempo especialísimo de culto, oración y testimonio de fe”, el Obispo de San Luis, Mons. Jorge Lona, rebatió con sólidos argumentos -científicos, antropológicos y teológicos- la editorial del diario que -según Perfil- pertenece a la familia Rodríguez Saa (Perfil 17/06/2007).
A continuación el texto completo de Comunicado de Mons. Lona:

TRISTE IGNORANCIA
Utilizando un estilo indudablemente agresivo, el órgano de prensa que representa en San Luis al pensamiento oficial, ha acusado al Papa Benedicto XVI y a la Iglesia Católica de una ignorancia que afectaría fatalmente a la salud de la población.
Dicha acusación, formulada en el editorial periodístico correspondiente al Domingo de Ramos, obviamente no era un tema que pudiera tratarse durante el curso de la Semana Santa, que sigue siendo un tiempo especialísimo de culto, oración y testimonio de fe.
Pero la fe es inseparable de la vida, y por ello es necesario ahora considerar el tema de manera objetiva y conciliadora, para el bien de todos.


1º) Ante todo, debemos conciliar cada afirmación que se haga, en el plano estrictamente científico, con la información objetiva más actualizada.
El “Diario” (lo mencionamos así para abreviar) parece haberse dejado influir por la ignorancia manifestada por el Ministerio de Educación de la Nación, al definir al preservativo como “el único método existente para prevenir el virus del SIDA”. (1)
No sólo no es el único método, sino que los organismos internacionales y nacionales más importantes del mundo colocan el preservativo en el cuarto y tercer lugar, anteponiéndole precisamente en primero y segundo lugar, las prácticas preventivas que recomienda la Iglesia: retrasar el comienzo de la actividad sexual (abstinencia), y fidelidad mutua (2); y abstinencia de la actividad sexual, y relación sexual mutuamente monógama. (3)
Estos importantes organismos oficiales, mencionados en las notas al pie, de ninguna manera proponen esos criterios en adhesión a la Iglesia Católica y a su Magisterio. Lo hacen, exclusivamente, por las evidencias científicas acumuladas a través de más de veinte años de campañas mundiales de prevención del SIDA.
Por eso, los numerosos párrafos en que el editorial del “Diario” se refiere a las propuestas de la Iglesia en tono irónico y hasta despreciativo, hallan su disculpa en una triste -pero suponemos involuntaria- ignorancia.
2º) En segundo lugar, es necesario comprender porqué la distribución y propaganda del preservativo puede agravar la difusión del SIDA. Esta afirmación del Papa Benedicto XVI durante su reciente viaje a África ha sido firmemente apoyada por el Dr. Edward Green, principal investigador del tema en la Universidad de Harvard, con amplia experiencia en aquél continente. Es un destacado científico no católico, que fundamenta su opinión en datos objetivos de los que ha sido testigo. Se trata del fenómeno conocido como “desinhibición del comportamiento”, por el cual la persona asume mayores riesgos en su conducta sexual, al creerse a salvo de la enfermedad. (4)
Cualquier padre de familia puede darse cuenta de que si su hijo, niño o adolescente, recibe el mensaje de que sólo será considerado un “joven responsable” usando preservativos, fácilmente se sentirá autorizado a iniciar su actividad sexual a partir de ese momento. Eso significará inmadurez, y en muchos casos promiscuidad (sexo con cualquiera, en cualquier parte y de cualquier manera). Y la promiscuidad es una de las situaciones más favorables al contagio del SIDA.
3º) Los dos aportes anteriores, necesitan para su plena comprensión, ser completados por otro dato muy importante. El gran problema del preservativo en relación a la prevención del SIDA, es su baja eficiencia de uso. Para disminuir el contagio del SIDA el preservativo debería ser de perfecta calidad, y colocado con precauciones especiales. Sólo así podría lograrse lo que técnicamente se denomina “uso consistente”. Pero esa consistencia de uso no se ha logrado nunca en el conjunto de una población afectada. Aún en grupos especialmente adiestrados, bajo control experimental, los resultados han sido desalentadores. Todo ello consta en diversos trabajos científicos publicados en los últimos quince años. Pero los cubre una cortina de silencio, de ese tema no se habla.
Sin embargo, la explicación del fracaso es sencilla. No se ha logrado -ni se podrá lograr nunca- la confección de un “preservativo automático”, que por sí solo se coloque del modo y en el lugar debido, a la manera del “air bag” de un automóvil. Es la propia naturaleza de la sexualidad humana, la que lo impide.
4º) Y así, llegamos al tema verdaderamente importante, decisivo. Lo anterior ha tenido valor científico, y ha sido necesario para enfrentar la acusación de que la Iglesia ignora los progresos de la ciencia experimental. Pero hay otra ciencia más alta: la verdadera filosofía que se anima a indagar sobre el misterio del ser humano en todas sus dimensiones, y se niega a reducirlo a un animal de inexplicable inteligencia y carente de libertad.
Y si esa filosofía se deja iluminar por la fe, será teología, sabiduría de Dios enseñándonos quiénes somos, y cómo podemos alcanzar la plenitud de nuestra vida verdadera.
Bajo esa luz, la Iglesia sigue proclamando la verdad de la Creación. Dios nos ha creado para amarnos, y para que respondiendo a su amor, lleguemos a ser capaces de amarnos entre nosotros como Él nos ama. Por eso nos ha creado parecidos a Él, a su imagen y semejanza, con un querer inteligente y libre. Y nos ha creado varón y mujer. El sexo humano tiene como clave, realización y destino la entrega del amor para el propio bien y el bien de los demás. Todo lo que podrá tener de auténticamente recreacional y liberador vendrá de allí.
Dios nos ha creado así para que toda la sociedad humana se fundamente en la familia humana, realización del amor de entrega fiel y perdurable entre el varón y la mujer, y sus hijos. Y a quienes llama a renunciar a esa particular realización familiar los llama para que entreguen totalmente su vida de varones y mujeres a la gran familia de los hijos de Dios que es la Iglesia. En la paternidad, maternidad y fraternidad espiritual del sacerdocio y la vida consagrada.
El sexo humano es para la entrega del amor. Pero si nuestra libertad con soberbia lo niega, habremos elegido la frustración humana y sexual del egoísmo.
El recreo y la libertad del amor se irán transformando en la insatisfacción insaciable y en la solitaria prisión del yo. El sexo egoísta, capaz de destruir la propia vida, y causar terrible daño a los demás.
Dios no lo quiere, y en Cristo resucitado nos llama y nos seguirá llamando a renovar, y también a recuperar si lo hemos perdido, el don de vida que puso en cada uno de nosotros. Él quiere iluminar toda ignorancia. Él quiere que brille en nuestras vidas el resplandor de la Verdad.

San Luis, 18 de abril de 2009.
Mons. Jorge Luis Lona
Obispo de San Luis
FUENTE: Notivida - Semanario "Ave María"